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Santuario de Santa Teresa de Los Andes
Comuna de Rinconada (Región de Valparaíso) - Chile
Desde el 12 de abril
de 1920, fecha en que Teresa de Jesús de Los Andes, dejó este mundo,
se empezaron a obrar signos de amor y paz en torno a esta joven que
falleció de
19 años. Desde el momento de su muerte, los fieles comenzaron a
poner a Teresita por intercesora ante el Señor. Y el pueblo, llevado
por su fe, la tuvo por Santa sin que la iglesia todavía se hubiera
pronunciado.
SUS
RESTOS, PRIMERO EN LA CIUDAD DE LOS ANDES (Desde 1940 hasta 1987)
El 17 de octubre de 1940 sus reliquias
fueron trasladadas desde el cementerio de la comunidad en la huerta al coro del Monasterio inaugurado el 15 de agosto de 1925 en la calle
Sarmiento de los Andes (calle que después tomó el nombre de Avda.
Santa Teresa). Allí los peregrinos, a través de la reja,
podían venerarla. Esto provocó inconvenientes tanto para la
comunidad de la religiosas Carmelitas como para los peregrinos. La
capilla se hizo insuficiente, el lugar no era apropiado para
peregrinaciones, las Madres Carmelitas perdieron su privacidad, el
ambiente no se prestaba para su vida de oración en soledad. El
monasterio no había sido construido para santuario. Había que pensar
en otro lugar más propicio para la vida de las religiosas y lo
suficientemente amplio para levantar un templo con capacidad para
recibir cómodamente a un sin número de peregrinos.
Abajo,
una foto con el
antiguo Coro y sepulcro donde estuvieron los restos de Santa Teresa
de Los Andes desde 1940 hasta 1987 cuando fueron trasladados al
Santuario de Auco, en la Comuna de Rinconada.
El coro bajo es
una dependencia contigua a la gran capilla del antiguo Monasterio
del Espíritu Santo, de las Madres Carmelitas descalzas (Avda. Santa
Teresa 389, Los Andes), ubicada a un costado del Altar Mayor y
separada de éste por una reja doble y cortinaje que aún se observan,
y que permitía a las religiosas no ser vistas por los fieles
mientras ellas cantaban en el coro, según la regla monástica. En el
perímetro del coro se ubican los bancos en los cuales las religiosas
se sentaban para cantar durante la Santa Misa diaria y otros oficios
religiosos. Sobre los bancos se observan las estaciones del Vía
Crucis del Señor Jesús, y al centro estaba originalmente la imagen
de la Virgen del Carmen.

El coro del antiguo Monasterio de las
Madres Carmelitas en Los Andes.
En el año 1940,
por disposición de la Santa Sede y atendiendo a la solicitud hecha
por numerosos fieles y por la comunidad religiosa a través del Sr.
Obispo de la Diócesis, Monseñor Fray Roberto Berríos, los restos de
la Hermana Teresa de Jesús (Juanita Fernández Solar), novicia
carmelita muerta el 12 de abril de 1920 en el antiguo monasterio de
Los Andes, fueron exhumados del cementerio de la comunidad en la
huerta, y colocados en una urna nueva que fue sepultada en una
pequeña cripta en el centro del coro, para que los fieles pudieran
acercarse a solicitar su intercesión. Aquí estuvieron hasta 1987,
cuando luego de su beatificación (donde recibió el nombre de Beata
Sor Teresa de Los Andes), fueron trasladados al nuevo santuario y
monasterio en el sector de Auco.
SUS
RESTOS EN EL SANTUARIO DE AUCO (Desde 1987)
Con la aprobación del Obispo Francisco
de Borja Valenzuela y después con Monseñor Manuel Camilo Vial, se
adquirió un terreno a 10 kilómetros de la ciudad de Los Andes. Un
lugar muy estratégico, en una bifurcación de caminos y muy cómodo
para los peregrinos llegados desde Santiago, Los Andes, desde la
costa y de San Felipe. El lugar se llama Auco y pertenece a la
Comuna de Rinconada de Los Andes.
Lentamente se comenzó a realizar un
proyecto donde, a través de la sencillez de sus construcciones,
unido a la belleza del lugar, se buscó rescatar las virtudes de una
Santa Carmelita como Teresa de Los Andes: simplicidad, humildad,
alegría y paz.
Lo primero en construir fue el
monasterio para la comunidad a la que perteneció Teresa de los
Andes. Ellas son las depositarias y guardianas de esta herencia
santa y con su vida orante se transforma en el canal por donde se
derraman cada día más, las bendiciones de Dios hacia todos los
creyentes.
Una vez construido el monasterio se
realizó el traslado de las religiosas carmelitas desde la ciudad de
Los Andes hasta el nuevo convento. El 18 de octubre de 1987, seis
meses después de la Beatificación, fue un día de júbilo para la
Diócesis de San Felipe y de todo Chile que culminó con la bendición
del nuevo convento por el Señor Nuncio de Su Santidad, Monseñor Angelo Sodano, que declaró a Auco como la futura capital espiritual
de Chile: "Así Rinconada de Los Andes, podrá ser considerada la
Capital espiritual de Chile, un centro de profunda vida espiritual,
una escuela de vida interior para la juventud de hoy".
Ya desde finales de 1987, los Padres
Carmelitas, asignados para la misión especial, comenzaron a atender
la capellanía del monasterio y a los peregrinos que llegaban, cada
vez en mayor número, a venerar las reliquias de Teresa de Los Andes,
depositadas a los pies del altar de la capilla del monasterio.
Catorce meses permaneció en ese lugar
mientras se construía el Santuario en cuya cripta quedaría
definitivamente a la veneración de todos los creyentes. El 16 de
enero de 1988 se bendijo la piedra fundamental del Templo.
Desde el 1º de mayo de 1988 por
deseo del Señor Obispo de la Diócesis de San Felipe, Monseñor Manuel
Camilo Vial Risopatrón, se hicieron cargo de la atención del
Santuario, todavía en construcción, los Padres Carmelitas y las
Hermanas Carmelitas Misioneras Teresianas.
El 11 de diciembre de 1988 fue un día
muy especial para las Madres Carmelitas Descalzas, se procedió al
traslado de los restos de la Beata Teresa de Los Andes al Santuario.
El 12 de
diciembre fiesta de Nuestra Señora, la Virgen de Guadalupe, Patrona
de América Latina, el obispo de la Diócesis de San Felipe, Monseñor
Manuel Camilo Vial R., con la presencia de los cardenales Monseñor
Juan Francisco Fresno y Monseñor Giulio Einaudi, Nuncio apostólico,
y 32 obispos de las distintas diócesis del país se consagró el
templo dedicándolo a la Santísima Virgen del Carmen. Ella, a quien Santa
Teresa tomó como Madre y modelo, sería en adelante la que acogiera
bajo su manto blanco a todos los peregrinos que, llenos de fe,
acudieran a este lugar.
Este Santuario,
desde sus inicios fue pensado y proyectado con una doble finalidad:
ser un Santuario consagrado a la Virgen del Carmen y también,
destinado a guardar en su cripta las reliquias de la primera Santa
chilena. Ambas intenciones, dado el gran poder de convocatoria de la
Virgen del Carmen y de Teresa de los Andes, persiguen un fin
ulterior: evangelizar y llevar al pueblo al encuentro personal con
Cristo.
FUENTES
de texto e imágenes al final de esta página.
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