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España - Basílica de Nuestra Señora del Pilar - Zaragoza
Primer
Templo Mariano de la Cristiandad
A orillas del Río Ebro
se levanta la imponente Basílica del Pilar, joya del arte barroco en
Zaragoza, comunidad autónoma de Aragón. Este templo reemplaza al construido en 1515, en estilo
gótico, y que a su vez, sucedió al románico destruido por un
incendio en 1434.
Según una venerable y
antiquísima tradición, la Virgen María, cuando todavía moraba en
Jerusalén antes de su gloriosa Asunción a los cielos, vino a
Zaragoza a consolar al Apóstol Santiago, quien se encontraba con los
primeros convertidos en las orillas del Río Ebro predicando el
Evangelio. Desde tiempo inmemorial estos hechos se sitúan en la
noche del 2 de enero del año 40 de la era cristiana. Ella trajo la
Columna o Pilar para que sobre él se construyera la primera capilla
que de hecho sería el primer templo Mariano de toda la Cristiandad.
Se realizó una primera
construcción, a finales del siglo XI, de la que tan sólo se conserva
un crismón labrado en piedra, colocado hoy en el muro exterior de la
plaza. Poco a poco la devoción "pilarista" aumentó, y en el siglo
XVII, se procedió a la ampliación del templo, siendo el origen de la
actual basílica.
La fisonomía actual
del templo del Pilar es el resultado de un largo proceso
constructivo que se inicia con el proyecto del zaragozano Felipe
Sánchez, revisado posteriormente por Herrera el Mozo, arquitecto de
Carlos II.
Las obras iban muy
lentas, pero a partir de 1750, cuando el arquitecto Ventura
Rodríguez, pasó a ser el encargado, se produjo un cambio radical,
rediseñando el proyecto inicial, y sustituyendo mucha ornamentación
barroca por formas más clasicistas. Renueva la decoración interior
según las nuevas corrientes clasicistas de la época y diseña la
Santa Capilla y el Coreto, como también diseña el trazado exterior
con cúpulas añadidas a la central, que en un principio se había
pensado que iba a ser la única, y torres que no se terminarán hasta
mediados del siglo XX. En los años 40 y 50 se decoró en piedra la
fachada que da a la plaza, y en los 60 se levantaron las dos torres
que dan al río Ebro. (Coreto: es un pequeño edificio en el
centro de un cuadrado, por lo general redondo, protegido por una
reja, donde pequeñas bandas de música hacen presentaciones
públicas).
Lo descrito
anteriormente, le dio a la Basílica un aspecto similar al actual, un
impresionante edificio de características singulares por sus
dimensiones, por la severidad del ladrillo empleado, de raíz
mudéjar, por la policromía de las tejas de sus cúpulas y el aire
bizantino que respira su estructura de cubrimiento.
El interior es de una
gran belleza y de serena grandiosidad. Toda la traza del templo
está acomodada a la idea, siempre defendida por el Cabildo del
Pilar, de no mover de su sitio la Sagrada Columna de la Virgen. Es
una planta de salón espaciosa con tres naves de igual altura. Los
muros se animan con los motivos clasicistas diseñados por Ventura
Rodríguez: pilastras, hornacinas, guirnaldas, palmas y ángeles.
La Capilla es un
pequeño templo que acoge la imagen de la Virgen, colocada sobre la
Santa Columna, dentro de un camarín de plata, con fondo de mármol
verde tachonado de estrellas cuajadas de joyas, es una pequeña
escultura de madera dorada sobre una columna, que se encuentra
siempre bellamente adornada con valiosas joyas y ricos mantos.
La Santa Capilla,
espacio sagrado concebido como un escenario donde se funden todas
las artes, es una exaltación de María a través de los sentidos, con
la persuasión propia de la retórica del barroco. Los ricos
materiales: jaspes, mármoles y bronces, se funden con la decoración
escultórica y la pintura de su cúpula. En el altar se representa la
escena de la Venida de la Virgen ante Santiago y los primeros
Convertidos, obra de José Ramírez de Arellano que muestra una clara
influencia del barroco romano y en concreto de Bernini.
La cúpula que cubre la
Capilla fue decorada por el pintor Antonio González Velázquez, con
el tema de la Venida de la Virgen y Construcción de la Santa
Capilla. Tras el altar se sitúa el altorrelieve de la Asunción,
realizado por Carlos Salas siguiendo el academicismo clasicista tan
del gusto de la época.
Una de las joyas de la
basílica es su impresionante retablo renacentista de alabastro en el
Altar Mayor, realizado por Damián Forment entre 1509 y 1518. El
retablo se reparte en dos zonas: sotabanco y banco, flanqueados por
dos portadas (1509-1512), de un estilo más clásico; y cuerpo con
pulsera (1512-1518), con una expresión más perfecta y definida de
las formas de expresión propias del escultor. Está labrado en
alabastro, procedente de las canteras de Gelsa.
Detrás del Camarín de
la Santa Capilla, entrando por la nave trasversal y coincidiendo con
el Camarín se encuentra el Humilladero. Consiste en una oquedad
abierta en el muro y por la que aparece la Santa Columna a través de
un pequeño óvalo.
Procedente del templo
gótico y situado a los pies de la nave central, frente al Retablo
Mayor, se encuentra el Coro Mayor, conjunto de rejería, sillería y
órgano. La sillería fue realizada en madera de roble de Flandes por
el navarro Esteban de Obray, el florentino Juan de Moreto y el
zaragozano Nicolás de Lobato entre 1544 y 1546. En su sillería se
reproduce un completo programa iconográfico de la vida de Cristo y
de la Virgen, y todo el conjunto del coro se cierra con una
magnífica verja manierista.
Otro gran tesoro de la
basílica del Pilar es la representación pictórica de Regina Martyrum
realizada por Francisco de Goya, quién pintó este fresco de gran
belleza, aportando su personalísima visión, que se trasluce en el
uso de los colores y la disposición de las figuras. Aunque, no es
ésta la única pintura goyesca en el Pilar, pues en el Coreto existe
otra pintura de su juventud.
Los mantos constituyen
la proyección de la devoción a la Santísima Virgen del Pilar. El más
antiguo que actualmente posee la Virgen es el donado por el Cabildo
en 1762, que fue confeccionado por las Madres Capuchinas. El número
de mantos que posee la Virgen supera en la actualidad los
trescientos.
La Basílica del Pilar
es uno de los santuarios marianos más importantes del mundo católico,
hasta el que llegan anualmente miles de peregrinos. Es también un
centro artístico de primer orden que reúne obras de gran valor y de
diferentes épocas.
FUENTES
de texto e imágenes al final de esta página.
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