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Italia - Basílica de San Pablo Extramuros - Roma
El
nombre Extramuros se debe al hecho de que se construyó fuera de
la Muralla Aureliana.
En 1990 la
Basílica fue
incluida en la lista del Patrimonio de la Humanidad en Europa
por la Unesco.
La Basílica
de San Pablo Extramuros es una de
las cuatro basílicas mayores católicas,
junto con San Pedro, San
Juan de Letrán y Santa María la
Mayor. Es una de las cinco iglesias
consideradas como las más antiguas de Roma (las
cuatro anteriores y la basílica de San Lorenzo Extramuros).
Es la segunda basílica mayor, de Roma, después de San Pedro, de la
que dista 11 kilómetros. Según la tradición es el lugar donde el
Apóstol Pablo fue enterrado.
La Basílica de
San Pablo Extramuros es imponente y monumental. Se destaca más aún
por el amplio espacio que la separa de los edificios circundantes.
Surgió en la primera mitad del siglo IV por voluntad del emperador
Constantino.
Finalizando las
persecuciones contra el Cristianismo y la promulgación de los
edictos de tolerancia, a comienzos del siglo IV, el emperador
Constantino mandó realizar excavaciones en los lugares de la "cella
memoriae" donde los cristianos veneraban la memoria del Apóstol San
Pablo, decapitado entre el año 65 y el 67, bajo Nerón. Sobre esta
tumba, situada en la Vía Ostiense, a unos dos kilómetros de la
muralla Aureliana que rodeaba Roma, Constantino mandó levantar una Basílica, que
el Papa Silvestre consagró en el año 324.
(El nombre Extramuros se debe al hecho
de que se construyó fuera de la Muralla Aureliana).
La
Basílica fue reformada y ampliada entre los años 384 y 395, bajo los
emperadores Teodosio, Valentino II y Arcadio.
Según un vasto
proyecto de cinco naves que se abre a un cuadripórtico, y a lo largo
de los siglos, los Papas seguirán embelleciéndola y añadiendo nuevas
partes, como la imponente cinta de fortificación levantada contra
las invasiones a finales del siglo IX, el campanario, y la
maravillosa puerta bizantina del siglo XI, y también los mosaicos de
la fachada de Pietro Cavallini, el hermoso claustro de los
Vassalletto, el famoso baldaquín gótico de Arnolfo di Cambio y el
candelabro pascual de Nicola d’Angelo y Pietro Vassalletto, del
siglo XIII.
Es el periodo
de la edad de oro de la Basílica más grande de Roma, hasta la
consagración de la nueva Basílica de San Pedro en 1626.
En la noche
del 15 de julio de 1823 un incendio destruyó este testimonio único
de épocas paleocristianas y bizantinas, del Renacimiento y del
Barroco.
La Basílica fue
reconstruida de modo idéntico, usando los elementos que se habían
salvado del incendio. En 1849 el Papa Gregorio XVI consagraba el
altar de la Confesión y el transepto. Se sigue reformando y
embelleciendo. En 1928 se añadió el
pórtico de las 146 columnas.
El lugar en el
que se encuentra la Basílica de San Pablo Extramuros, a 3,2 km
de la Via Ostiensis, estaba ocupada por un vasto cementerio sub
divos (sobre la tierra).
Fue usado constantemente desde el
siglo I a. C. hasta el siglo III d. C., y esporádicamente reutilizado
con posterioridad, sobre todo en los mausoleos, hasta finales de la
Antigüedad tardía. Era una amplia necrópolis y comprendía diversa
tipología de tumbas, desde los columbarios de familia a las pequeñas
capillas funerarias a menudo decoradas con frescos y estuco.
Casi la
totalidad de esta área sepulcral está ahora sepultada (en gran parte
bajo el nivel del vecino río Tíber), y se estima que se extiende
bajo toda el área de la basílica y de la zona que la rodea. Una
mínima, pero significativa parte de ella puede verse a lo largo de
la Via Ostiense, justo afuera del transepto norte de la basílica.
La estructura
de la Basílica actual es bizantina, tiene 131,66 metros de largo, 65 metros
de ancho y una altura de 30 metros.
Con sus cinco
naves (una gran nave central de 29,70 metros, y cuatro naves laterales),
sus 80 columnas monolíticas de granito y su cuadripórtico (de 70 m
de largo), es la basílica romana más grande de la época, hasta la
reedificación de San Pedro.
Alrededor de la
nave central y del transepto se encuentran fondos que contienen las
efigies de todos los pontífices, desde San Pedro hasta el papa
Francisco; esta última que fue colocada en enero del año 2014.
El grandioso
atrio de cuatro pórticos, con sus 70 metros de lago y sus 150
columnas, fue proyectado por Poletti y terminado por Calderini. En
el centro destaca una estatua colosal de San Pablo, obra de Giuseppe
Obici (1807-1878).
La fachada
está decorada con mosaicos realizados entre los años 1854 y 1874 que representan: en el registro inferior;
Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel; en el registro del medio; el
Cordero místico rodeado por cuatro ríos que simbolizan los cuatro
Evangelios, y por doce corderos que representan los doce Apóstoles.
En el registro superior, Cristo entre Pedro y Pablo.
Las tres
puertas. En el centro, la monumental puerta de bronce verde de
Antonio Maraini que fue colocada en 1931, y a la derecha, la nueva
Puerta Santa, de bronce dorado, obra del escultor Enrico Manfrini,
fue colocada con ocasión del Jubileo del año 2000. Y la puerta
bizantina que adorna la parte interior de la Puerta Santa.
LA TUMBA DE SAN PABLO
Pablo llegó a
Roma en el año 61, para ser juzgado. Fue decapitado entre el 65 y el 67,
y su cuerpo enterrado a 3 km del lugar del martirio, en el
área sepulcral que la cristiana Lucina poseía en la Vía Ostiense y que
formaba parte de un antiguo cementerio.
Fue posible
enterrar al Apóstol Pablo en una necrópolis romana, aun siendo
cristiano, en cuanto ciudadano romano.
Su tumba fue
enseguida objeto de veneración, y sobre ella se edificó una "cella
memoriae o tropaeum", donde, durante los siglos de persecución,
iban a rezar los fieles y los peregrinos, sacando fuerzas para
continuar la evangelización del gran misionero.
A 1,37 metros
debajo del actual Altar papal, una lápida de mármol (2,12 m x 1,27
m) lleva la inscripción "PAULO APOSTOLO MART". Está formada por
varias piezas. La que lleva el nombre PAULO posee tres agujeros, uno
redondo y dos cuadrados.
Sobre un
sarcófago macizo de 2,55 m de largo por 1,25 m de ancho y 0,97 m
de altura fueron edificados los sucesivos "altares de la Confesión".
Durante las
últimas obras se abrió un hueco debajo del Altar papal para que los
fieles puedan ver la tumba del Apóstol.
FUENTES
de texto e imágenes al final de esta página.
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