|
Santuario Nuestra Señora de Guadalupe
Ciudad
de México - México
La Basílica de Santa
María de Guadalupe, llamada oficialmente "Insigne y Nacional
Basílica de Santa María de Guadalupe", es un santuario de la Iglesia
católica, dedicado a la Virgen María en su advocación de Guadalupe,
ubicado al pie del Cerro del Tepeyac en la Delegación Gustavo Adolfo
Madero de la Ciudad de México. Pertenece a la Arquidiócesis Primada
de México por medio de la Vicaría Guadalupana, que desde el
año 2010 se
encuentra al cuidado de Monseñor Enrique Glennie Graue quien tiene el título
de Vicario general y episcopal de Guadalupe y Rector del Santuario.
(información a enero de 2018).
El Santuario de
Guadalupe es el recinto mariano
más visitado del mundo, superado sólo por la Basílica de San Pedro.
Si bien las cifras que se citan no son uniformes, anualmente unos
veinte millones de peregrinos visitan el santuario, de los cuales
cerca de nueve millones lo hacen en los días cercanos al 12 de
diciembre, día en que se festeja a Santa María de Guadalupe. Anualmente, la
Basílica de Santa María de Guadalupe tiene al menos
el doble de visitantes que los santuarios marianos más conocidos,
por lo que constituye un destacado fenómeno social y cultural.
Su ubicación, en el
norte de la Ciudad de México, tiene una razón de ser. Cuenta el
relato que es justo en este lugar en donde el indio Juan Diego,
ahora convertido en Santo, vio por primera vez a la Virgen de
Guadalupe. Es también a donde él fue a cortar las rosas que le
sirvieron de señal, para demostrar al Obispo Fray Juan de Zumárraga,
su encuentro con la Virgen.
La nueva basílica fue
consagrada el 12 de octubre de 1976, cuando fue trasladada la imagen
de la Virgen a su nuevo altar. Una de las cosas que más destaca es
justo el corazón de esta nueva basílica. En el centro se puede
observar aquella frase que la Virgen le dice a Juan Diego en el
momento en el que estaba afligido, porque sentía que iba a perder a
su tío Bernardino y se encuentra con la Virgen debajo de un gran árbol,
quien le pregunta que a dónde se dirigía. Y entonces Juan Diego le
cuenta su historia y la Virgen le contesta con esa frase hermosa:
"¿No estoy yo aquí que soy tu madre, no estás tú bajo mi manto y
protección?".
Durante la década de
los años 70, la antigua basílica se encontraba en un estado de
deterioro muy severo. Entonces, se tomó la decisión de construir una
nueva.
La fachada se destaca
sobre todo por esa curvatura del techo que nos remite al famoso
manto de María. Ese techo curvado con su tonalidad verde turquesa nos recuerda
que la Virgen no sólo está en todas partes, sino que nos está
cobijando con su manto, nos abraza.
En el interior de la
nueva basílica de Guadalupe destaca el órgano monumental. Este gran
instrumento
no fue fabricado en México sino en Canadá, por Casavant Fréres, una
reconocida compañía. Tiene más de 11.000 flautas que están hechas
con una aleación de metales y madera de abeto. Su flauta más grande
mide 36.09 pies (11 metros) y la más pequeña 0.019 pies (6
milímetros).
Otro de los elementos
que todo el mundo ve pero que pocos saben el por qué de su existencia,
es la Cruz de la Evangelización. Fue colocada el 12 octubre de 1992
en el V Centenario de la Evangelización del Nuevo Mundo. Juan
Pablo II, uno de los papas más queridos en México, se llevó una
réplica a la Catedral Primada de América, de Santo Domingo, en República Dominicana.
En general, el lugar está
pensado para todos. También son pocos los que saben que hay un retrato en
relieve especialmente para ciegos. Mide 1.20 por 0.75 metros.
Del lado izquierdo de
la nueva basílica se encuentran una serie de banderas de diversos
países. Luis María Martínez, el Arzobispo de México, accedió por
voto unánime de los prelados iberoamericanos nombrar a Santa María
de Guadalupe como Celestial Patrona de América Latina. Las banderas
fueron izadas por primera vez, en el atrio de la basílica, el 12 de
octubre de 1941. Se colocan cada una de estas banderas empezando por
la del Vaticano y la bandera de México, para luego dar lugar a todas
las demás banderas que no sólo son de América Latina sino de otras
partes del mundo que han visitado el santuario.
Para los visitantes no
es raro mirar la basílica rodeada de flores, principalmente en torno
a la Guadalupana. Sin embargo, la forma en cómo están acomodadas
tiene un secreto. Estas flores se ponen en este lugar, en parte por
decisión del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, después del atentando
que ocurrió en 1921. Se decide hacer un espacio exclusivo para los
arreglos ya que en la antigua basílica en dicho año, ocurrió un
atentado con un adorno floral. Adentro traía una bomba. Esto
provocó destrucción en la estructura de la antigua basílica; daños al
altar y a la imagen de la Virgen. Ahora para protegerla, todos los
arreglos están lejos de ella.
Son 12 las principales
edificaciones que se encuentran en el entorno de este Santuario, aunque
la mayoría de la gente conoce sólo la antigua basílica, la nueva
basílica y el famoso cerrito del Tepeyac, en donde está ubicada una
capilla dedicada a las apariciones de la Virgen a Juan Diego. Las
otras construcciones son: el Panteón del Tepeyac, las escalinatas, la Parroquia de
Capuchinas, La Ofrenda, la Vela del Marinero, la Virgen de la
Columna, la Capilla del Pocito, la Parroquia de Indios, y el
Carrillón.
Así es la casa de la
Reina de América, que no sólo recibe a quienes van a depositar fe y
esperanza, sino también a quienes quieren conocer, a través de sus
parroquias, capillas y jardines, el origen de la identidad de la
raza mestiza y el inicio de un nuevo culto, desde donde dicen que fue su
primera aparición en 1531.
FUENTES
de texto e imágenes al final de esta página. |