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Jesús: Espinas de la Corona.
Las
reliquias más preciosas de toda la cristiandad son las
de Cristo. Fueron objetos utilizados para su suplicio;
los instrumentos de la Pasión. Según la tradición, una
parte de aquellos instrumentos siguen existiendo.
Se transmitieron, en el
transcurso de los siglos por la devoción de los
primeros fieles, y con más seguridad, en los
principales tesoros de las monarquías cristianas y de
las iglesias.
Actualmente existen tres
reliquias de Cristo en la Catedral Notre Dame de
París: espinas de la Corona, un fragmento de la Cruz
del Calvario, y uno de los clavos que sirvió para
fijar a Cristo en la Cruz.
La corona
de espinas es un símbolo cristiano
que recuerda la Pasión de Jesús.
Se menciona en los Evangelios de Juan (19:2,
5), Marcos (15:17)
y Mateo (27:29).
Según
los Evangelios, los soldados romanos pusieron la
corona a Jesús durante su pasión. Tenía una doble
función: humillar a Jesús (coronándolo como rey de los
judíos, en tono de burla) y provocarle daño y dolor.
La
corona se convirtió en una reliquia muy preciada.
Fragmentándose considerablemente (incluso apareciendo
espinas falsas) llegando a sumar actualmente más de
setecientas, veneradas en numerosas iglesias. Existen
referencias de algunas espinas en Jerusalén desde el
siglo V (con las cartas de Paulino de Nola). Según las
versiones, se trasladó después a Bizancio (testimonios
del siglo XII) o a Francia (testimonios de Luis IX de
Francia). También en la Catedral de Barcelona se
conserva una supuesta espina de la corona, y otra se
encuentra en "La Santa Espina",
en Valladolid (España).
San
Jerónimo, en el año 380, menciona el descubrimiento
que hizo Santa Helena, un siglo antes, de la Cruz del
Salvador, así como la inscripción que había en ella;
también los clavos. Años más tarde, San Paulino de Nola, cita también la corona de espinas, que desde el
siglo IV está representada en un sarcófago que se
conserva en el Vaticano.
En
Roma, las iglesias que tienen más espinas, son: las de
San Marcos y Santa Praxénedes, las cuales conservan
tres. En San Juan de Letrán, hay una. En España son muchas
las que reciben veneración en diversas iglesias: en el
Escorial se veneran once. Barcelona tiene la dicha de
venerar varias, y en el célebre Santuario de
Montserrat se custodian dos.
Entre
las espinas que se distribuyeron a diferentes
santuarios, otra de ellas quedó en un relicario, que
está en el Museo Británico de Londres.
La
reliquia principal de las espinas de la Corona de
Jesús se guarda en la Catedral Notre Dame de París.
Esta reliquia estuvo hasta el año 1063 en el Convento
del Monte Sión de Jerusalén. De allí se trasladó a
Constantinopla, desde donde se cedió a San Luis, en
1239. Es una simple diadema de junco, a la que se
unieron, enrollándolas, ramas espinosas de zarza, que
todavía crecen a lo largo de la Vía Dolorosa por donde
transitó Cristo.
Referente a Cristo, en total, son tres las reliquias
que se encuentran en la Catedral Notre Dame de París:
La Corona de espinas, un fragmento de madera de la
Cruz, y uno de los clavos. |