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5.
Mesa de la última Cena
La mesa en la
cual Jesús celebró la última Cena, se conserva y venera en la
Basílica de San Juan de Letrán , en Roma. Algunos restos de
aquella mesa se supone que están detrás de la placa dorada.

6. Un asiento de
la última cena
Asiento, en forma de cama, sirvió a Jesús en la última Cena,
se
conserva una gran parte en la Capilla llamada "Sancta Sanctorum", en
Roma.
7. Mantel de la última cena
Se trata de la
única reliquia expuesta en el mundo, la que se supone
ser; la tela utilizada en la Sagrada Cena por Jesús de Nazaret y los doce
Apóstoles.
El Mantel de
la Última Cena de Jesucristo, fue hallado en el subsuelo del
presbiterio de la antigua Catedral de Coria, comunidad de
Extremadura, en España, a finales del siglo XIV. Sin embargo, sobre
la autenticidad la Iglesia Católica no se ha pronunciado.
El Mantel de la Última Cena, una
reliquia atribuida a la época de Jesús de Nazaret que aún existe desde hace
siglos en la Catedral de Coria, ha sido analizada científicamente para probar su
autenticidad por investigadores del "Turin Shroud Center" de
Colorado (Estados Unidos) y del Centro Español de Sindonología.
La ciencia casi
confirma que eso que dice la tradición tiene visos de ser cierto, y
que el mantel es perfectamente coherente con el tipo de tejido, el
tipo de textura y el tipo de lino usado en Palestina en el siglo I,
lo que aporta algunas informaciones, al menos, sobre su antigüedad,
según Ignacio Dols.
También participó en los estudios, entre otros, el investigador,
John Jackson, ex miembro de la NASA, del equipo americano que
investigó la Sábana de Turín y el Santo Sudario de Oviedo, todos,
trabajos minuciosos en los se utiliza material microscópico y
técnicas fotográficas de última generación.

8. Un plato de la
última cena
Se conserva uno en la
Catedral de la Diócesis de Génova.
Se le llama
Sacro Catino y está en
el Museo del Tesoro de la Catedral de San Lorenzo, en Génova,
Italia.
El así llamado
"Sacro Catino" es un plato hexagonal de vidrio verde que según las
crónicas fue traído a Génova por Guglielmo Embriaco en el año 1101, al
regresar de la primera Cruzada y de la toma de Cesarea.
Según la
tradición éste fue el plato, de esmeralda, utilizado por Jesús para
consumir el cordero pascual en la Última Cena. Desde siempre, este
objeto fue especialmente venerado, siendo una de las reliquias más
importantes y preciosas conservadas en la ciudad de Génova, por lo
que se le conoce también como el "Santo Grial genovés".

El Sacro Catino en la Catedral de San
Lorenzo, en Génova, Italia.
9. Las toallas que se
usaron en el lavado de pies
Una parte
notable de las toallas que se usaron tanto para lavar las manos de
Jesús, como para
enjuagar los
pies de los discípulos se conserva en la Basílica de San Juan de la
Cruz, en España.
10. Las monedas que
recibió Judas
¿Qué tipo de
monedas fueron? ¿Fueron denarios, dracmas, tetradracmas, siclos o shekel?
De las famosas 30
piezas de plata, no se dice qué tipo de monedas eran.
Incluso se discute si fueron 30 ya que el Antiguo Testamento también
menciona las treinta piezas de plata, en los libros de Éxodo y
Zacarías.
El investigador
Donald Wiseman, después de varios estudios, sugiere dos
posibilidades en relación a la identidad de las monedas usadas para pagar a
Judas, por la traición a Jesús. Podrían haber sido tetradracmas de Tiro, usualmente
denominados siclos, o pueden haber sido estateros de Antioquía
(tetradracmas), que llevaban el rostro de César Augusto.
Alternativamente, podrían haber sido tetradracmas ptolemaicos.
De las supuestas
monedas que recibió Judas a cambio de señalar a Jesús para que lo
crucificaran, se conservan tres en la Catedral de Génova en Italia,
dos en la Catedral de Valencia en España y una en la Basílica de la
Santa Cruz de Jerusalén, en Roma.

Monedas Tetra Tyro

Monedas Tetra Antioquía
11. Las
cuerdas con que ataron a Cristo
Trozos
importantes se conservan en España, en la Basílica del Escorial,
y otros
pedazos en Italia, en la Catedral de Anagni.
12. Lienzo
con que vendaron los ojos a Cristo
Se venera una parte
de él, en la iglesia de
"San Francisco á Ripa", en Roma.
13. Los
flagelos con que azotaron a Cristo
Se veneran en
Italia, en la "Catedral de Anagni" y en la Iglesia de "Santa
María
in Vía lata" en Roma.
El instrumento
utilizado para la flagelación, fue el "flagrum taxillatum", que se
componía de un mango corto de madera, al que estaban fijos tres
correas de cuero de unos 50 cm, en cuyas puntas tenían dos bolas
de plomo alargadas, unidas por una estrechez entre ellas; otras
veces eran los talli o astrágalos de carnero. El más usado era el de
bolas de plomo. El número de latigazos, según la ley hebrea, era de
40, pero ellos por escrúpulos de sobrepasarse, daban siempre 39.
Pero Jesús fue flagelado por los romanos, en dependencia militar
romana, y según la costumbre romana, su ley no limitaba el número.

Tipo de Flagelos usados por los Romanos
- Iglesia de Turín.
14. La esponja del vinagre en la Crucifixión
Según los
Evangelios, cuando crucificaron a Jesús le ofrecieron beber en dos
oportunidades.
La segunda vez,
la más conocida, tuvo lugar cuando Jesús ya estaba colgado en la
cruz, a punto de expirar, y uno de los presentes le acercó a la boca
una caña con una esponja embebida en vinagre.
(Mr. 15:36 - Mt. 27:48 - Lc. 23:36 - Jn. 19:29-30)
¿De dónde
sacaron ese vinagre? San Juan nos da la respuesta. Explica que cerca
de la cruz "había una vasija llena de vinagre"
(Jn. 19:29).
No se trata del vinagre común que se emplea en las mesas, sino de
una especie de mosto ácido y agrio, que los soldados romanos solían
usar como bebida. La Biblia menciona algo de esta bebida en otros
pasajes del Antiguo Testamento (Nm. 6:3 -
Rt. 2:14). ¿Con qué
intención se lo dieron a Jesús? El texto bíblico no lo menciona.
Quizás para reanimarlo, al ver que se moría tan rápido. O quizás
para acelerar su muerte, ya que según una antigua creencia, la muerte
de un crucificado se aceleraba al darle de beber. O tal vez para
mofarse de él. Pero sea cual fuere la razón, lo cierto es que se
trató de un acto humillante y ofensivo.
De aquella
esponja, unas supuesta parte de ella se venera en la Santa
Capilla de París, pero se
conservan también partes en la Basílica del Escorial, en España,
además en
la Catedral de Valencia, y en las de
San Juan de Letrán, Santa María la Mayor y Santa María Transtévere,
en Roma.

Relicario de la esponja - Catedral de
Valencia.
15. Sangre y Agua
Es de fe, que del costado de Cristo salió sangre y agua. Entre las
reliquias más insignes que se exponen a la pública veneración en la
ciudad de Roma, se encuentra parte de la sangre y del agua que salió
de su costado después de muerto. Se conserva en la Basílica de San
Juan de Letrán. En la de San Marcos se expone un velo que se embebió
en la misma sangre y agua.
La historia
también registra otra reliquia con sangre de Cristo, en la Basílica
de la Santa Sangre, en la ciudad de Brujas, provincia de Flandes, en
Bélgica. Se trata de un trozo de tela con supuesta sangre de
Jesucristo, depositada dentro una cubierta de vidrio, un frasco de
cristal de roca, y que habría sido traída a la ciudad por Teorodico
de Alsacia en el sigo XII. Además, según los Evangelios Apócrifos,
José de Arimatea conservó el trozo de tela con la sangre después de
limpiar el cuerpo de Jesús tras su muerte.

16. Vestimentas de
Jesús
Hace algunos
años, si alguien preguntaba dónde estaba la Túnica de Jesús, la
respuesta era, en Tréveris, Alemania (Nº 1 de este listado). Toda la
Cristiandad aceptaba lo mismo, y de allí los millones de peregrinos
que viajaban para verla.
Pero
últimamente, en lo que va del Tercer Milenio, otra posibilidad ha
cobrado fuerza y reclamado el derecho de ser nombrada como la
auténtica Túnica que llevó Jesús desde su adolescencia; Él
creció con ella, lo acompañó en su Ministerio y en su larga y
Dolorosa Pasión.
Esta es la Túnica guardada en Argenteuil,
Departamento de Valle del Oise,
Francia. Ha
pasado varias pruebas dando probabilidades de ser la auténtica, la
que sortearon los soldados romanos.
Estudiada y contrastada con el Santo Sudario,
las heridas coinciden y corroboran los relatos de la Pasión de
Cristo.
Esta reliquia
venerada en Francia desde hace un milenio, la han visitado
peregrinos tan ilustres como los reyes de Francia Luis VII, San
Luis, Francisco I, Enrique III, Luis XIII y las reinas María de Médici y Ana de Austria.
Según la
leyenda, la túnica fue encontrada en el siglo IV por Santa Helena,
madre del emperador Constantino, quien la llevó a Constantinopla,
donde se mantuvo hasta el siglo VIII.
En el año 800,
la emperatriz Irene de Bizancio ofreció como prenda de boda la Santa
Túnica a Carlomagno en su coronación como emperador de Occidente. La
boda nunca se realizó, pero Carlomagno aceptó el regio presente, que
regaló finalmente al convento de Argenteuil, cuando su hija
Theocrade, monja en dicho convento, se convirtió en abadesa del
mismo.
En el año 850
los normandos saquearon el pueblo de Argenteuil, incluyendo la
Basílica de Saint-Denys, pero antes de la llegada de los invasores, la
Túnica había sido ocultada en una pared. Cuando la abadía fue
reconstruida en el año 1003, se restauró la reliquia, siendo
venerada hasta el siglo XVI, en que fue parcialmente quemada por los
hugonotes en 1567.
Durante la
Revolución Francesa, al ser destruido el monasterio benedictino de
Saint-Denys, la reliquia fue
desgarrada. El párroco de Argenteuil la
cortó en varios trozos y la confió a los feligreses para escapar de
la confiscación de los bienes de la Iglesia. El sacerdote
fue encarcelado durante dos años y una vez liberado, recompuso lo
mejor que pudo la reliquia, pero algunas piezas de la prenda nunca
se encontraron.
Entre muchas
aventuras, la última de la reliquia se remonta a 1983: robada por un
desconocido, pero fue devuelta misteriosamente con la promesa de no
denunciar nunca al ladrón.
El motivo del robo nunca se supo,
aunque se llegó a pensar en una
persona desesperada, que intentó recibir alguna milagrosa curación de
tan maravillosa reliquia.
Las medidas de
la Santa Túnica son aproximadamente 1.51 metros por 0.91 metro.
Sus fibras son
de lana hiladas de un tamaño muy regular. Es
de una tela suave, ligera, y el tejido es uniforme y parejo.
La prenda es notable porque al haber sido tejida manualmente, no
obstante, está hecha sin ninguna
costura, incluyendo las mangas. El tejido, de color
marrón oscuro, es típico de la ropa de los primeros siglos
de la era cristiana.
Las pruebas
científicas sobre la reliquia son muy numerosas.
(https://forosdelavirgen.org/101591/tunica-argenteuil/)
La Túnica está
conservada, enrollada en un relicario en la Basílica de Saint-Denys
de Argenteuil, en Francia. Tradicionalmente se muestra solamente dos
veces por siglo, durante una Ostensión Solemne. Las últimas dos
tuvieron lugar en 1934 y 1984.

La Túnica de Argenteuil, la reliquia con
credenciales de haber sido la Túnica de Jesús.

La Túnica de Argenteuil, la reliquia con
credenciales de haber sido la Túnica de Jesús.

Basílica de Saint-Denys de Argenteuil en
Francia, donde está el relicario con la Túnica de Jesús.
17. Las
Sandalias de Jesús
Muy pocos
católicos y cristianos en general saben que dos mil años después que
Cristo pisara nuestra tierra, algunos fragmentos de sus sandalias se
veneran y se conservan en un Santuario de la Cristiandad. Estas
reliquias se encuentran en la Basílica Pontificia del Santísimo
Salvador, en la ciudad de Prum, en Alemania.
El historiador
Michael Hesemann describe cómo las sandalias llegaron allí: Por una
donación del Papa Zacarías, el cual favoreció la evangelización de
Alemania, a través de San Bonifacio, y promovió la primera reforma
de la Iglesia francesa coronando rey a Pipino III.
El año 752, el
Papa Zacarías envió las reliquias de las sandalias de Cristo como un
inestimable regalo a Pipino.
El rey escogió
como depositario de la reliquia al Monasterio de Prum, fundado por
su abuela, Bertrada la Mayor, y lo confió a la Orden de San Benito.
El templo, en virtud de aquel don, fue llamado del Santísimo
Salvador.

Relicario de las Sandalias de Cristo.

Basílica del Santísimo Salvador, ciudad
de Prum, Alemania.
18. Sudarios y lienzos del Señor en el Santo Sepulcro
Según la
costumbre que tenían los hebreos al embalsamar, varios eran los
sudarios y lienzos que empleaban: así parece deducirse del Evangelio
de San Juan. En la Iglesia de San Juan de Letrán, en Roma, se
conserva uno de esos lienzos en que estuvo envuelta la cabeza del
Señor en el Sepulcro. En las Iglesias de San Marcos, de San
Francisco á Ripa y en El Escorial, en España, se veneran partes de
otros lienzos; pero los santos sudarios de Turín en Italia, Besancon
en Francia y Santo Domingo de la Calzada en España, son los que de
modo especial han sido venerados y admirados, siendo el de Turín el
que la ciencia certificó como autentificable por las notables
corroboraciones históricas y cualidades del santo tejido.
(En el índice ver: RELIQUIAS-A Nº 08 y Templos ITALIA
Nº 17).
19. Un pañal del Niño
Jesús
Dice la leyenda
que esta reliquia viajó desde Belén a Jerusalén, posteriormente a
Túnez y finalmente a Lérida, ciudad española de la comunidad de
Cataluña, en el año 1297, gracias a un comerciante cristiano llamado
Arnau de Solsona, que estuvo primero en el Norte de África y que, al
volver a su tierra, donó la reliquia a la Iglesia, poco después de
la consagración de la Catedral de "La Seu Vella” en Lérida. La
reliquia del Santo Pañal desapareció en su tiempo, y nada menos que
del Banco de España, donde había sido depositada para su resguardo
en la época de la guerra civil. Después aparecieron unos hilos, y
estos hilos son los que se veneran en dos relicarios, el propio de Lérida y
otro que procede de una parroquia de Segovia.
Hay también un
supuesto pañal y camisita del Niño Jesús, en la Catedral de
Valencia, en España.

Relicario El Pañal de Lérida.

Relicario Camisita del Niño Jesús, en
Valencia.
20. El Velo de la Virgen
María
Se guarda en
Francia en la Catedral de Chartres.
Los carnutos, pueblo celta que ocupaba
la región, una vez
evangelizados,
adhirieron a la Fe católica. La veneración que tuvieron a la Virgen
María dio origen al Santuario. Fue esa antigua devoción el motivo
decisivo para que el rey Carlos el Calvo, en el año 876,
transfiriese de Aixla- Chapelle a Chartres una preciosa reliquia,
dada a su abuelo, Carlomagno, por el Emperador de Constantinopla: El
Velo de María Santísima. Antiguamente se creía que se trataba de una
túnica, pero un reconocimiento oficial, hecho en el año 1712 por la
autoridad eclesiástica, constató que es un velo de seda, sin
costuras, de forma rectangular.
Un examen
realizado en 1927 mostró que el tejido tiene dos mil años y es de
Oriente.
Poseer esa
reliquia fue lo que dio importancia a Chartres, haciendo de su
Catedral un Santuario dedicado a la Santísima Virgen, y un importante
centro de peregrinaciones.
Hay también
fragmentos de un manto de la Virgen en la Catedral de Valencia, en
España.

Velo de María Santísima en la Catedral
de Chartres, Francia.
Otras reliquias relacionadas con
Jesús están en el ÍNDICE,
en la sección de CUERPOS y RELIQUIAS-A,
en las
opciones:
01 – Los tres Reyes
magos
03 – Reliquias del
Pesebre
05 – El Santo Cáliz de
la Última Cena
06 – La Escalera Santa
07 – Espinas de la
Corona
08 – La Sábana Santa
10 – Reliquias en Roma
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