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San Ignacio de Loyola
Íñigo
López de Loyola, nació el 24 de octubre de 1491, en el
castillo de Loyola, en Azpeitia, población de
Guipúzcoa, norte de España, cerca de los montes
Pirineos, que están en el límite con Francia.
Fundador
de la Compañía de Jesús. Su primera dedicación fueron
las armas, siguiendo la tradición familiar. Pero, tras
resultar gravemente herido en la defensa de Pamplona
contra los franceses (1521), cambió por completo de
orientación: la lectura de libros piadosos durante su
convalecencia le decidió a consagrarse a la religión.
Se
retiró inicialmente a hacer penitencia y oración en
Montserrat y Manresa, donde empezó a elaborar el
método ascético de los Ejercicios
espirituales (1522). Luego peregrinó a los Santos
Lugares de Palestina (1523). De regreso a España
comenzó a estudiar, ya con 33 años y para poder
afrontar mejor su proyecto de apostolado, en las
universidades de Alcalá de Henares, Salamanca y París.
Las
primeras actividades de San Ignacio de Loyola
difundiendo el método de los ejercicios espirituales
le hicieron sospechoso de heterodoxia (asimilado a los
"alumbrados" o a los seguidores de Erasmo).
En
Castilla fue procesado, se le prohibió la predicación
(1524) y tuvo que interrumpir sus estudios.
En
cambio en París (1528-1534), donde se graduó como
maestro en Artes (aunque no terminó los estudios de
Teología), San Ignacio de Loyola consiguió reunir un
grupo de seis compañeros a los que comunicó sus ideas
y con los que sembró el inicio de la Compañía de
Jesús, haciendo juntos votos de pobreza y apostolado
en la Cueva de Montmartre. Ante la imposibilidad de
marchar a hacer vida religiosa en Palestina, por la
guerra contra los turcos, se ofrecieron al papa Pablo
III, quien les ordenó sacerdotes (1537).
En los
años siguientes se dedicaron al apostolado, la
enseñanza, el cuidado de enfermos y la definición de
una nueva orden religiosa; "La Compañía de Jesús",
cuyos estatutos aprobó el papa en 1540. San Ignacio de
Loyola, cuyo fervor y energía inspiraban al grupo, fue
elegido por unanimidad su primer general.
La
Compañía reproducía la estructura militar en la que
Ignacio había sido educado, pero al servicio de la
propagación de la fe católica, amenazada en Europa
desde las predicaciones de Lutero. Las Constituciones
que Ignacio le dio en 1547-1550 la configuraron como
una orden moderna y pragmática, concebida
racionalmente, disciplinada y ligada al papa, para el
cual resultaría un instrumento de gran eficacia en la
reconquista de la sociedad por la Iglesia en la época
de la Contrarreforma católica.
Aquejado
de graves problemas de salud, San Ignacio de Loyola
alcanzó a ver, sin embargo, en sus últimos años de
vida, la expansión de la Compañía de Jesús por Europa
y América, con una fuerte presencia en la educación de
la juventud y en el debate intelectual, en el
apostolado y en la actividad misionera, destacando la
labor en Asia de San Francisco Javier. Muerto Ignacio,
le sucedió como general de los jesuitas su más
estrecho colaborador, el castellano Laínez.
San
Ignacio de Loyola falleció en Roma, el 31 de julio de
1556. Fue canonizado en 1622 por el papa Clemente XV.
Después Pío XI lo declaró Patrono de los Ejercicios
Espirituales en todo el mundo. Su Comunidad de
Jesuitas es la más numerosa en la Iglesia Católica.
La Tumba
de San Ignacio de Loyola se encuentra en la Iglesia
del Gesù o Iglesia del Santo Nombre de Jesús, en Roma.
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