San Juan Macías

San  Juan Macías  fue un religioso y santo dominico español que evangelizó el Perú desde 1620 y fue canonizado en 1975 por Pablo VI. Hoy tiene innumerables fieles que visitan su imagen en el altar principal de la Basílica de Nuestra Señora del Rosario o de Santo Domingo y en el año 1970 se levantó un templo parroquial en su nombre en el distrito de San Luis (Lima). Nació en España, en la Ribera del Fresno, Extremadura, el 2 de marzo de 1585 y murió en Lima, Perú, el 16 de septiembre de 1645.

San Juan Macías, huérfano a los cuatro años, desde muy niño fue dedicado al oficio de pastorear ovejas. Su vida está marcada por una primera educación familiar de especial devoción a la Virgen María, particularmente mediante el rezo del Rosario. Las largas horas cuidando ovejas le permiten adquirir hábitos contemplativos. Piensa mucho en el texto del Apocalipsis 21:1: "vi un cielo nuevo y una tierra nueva" y lo identifica con la América, recientemente descubierta. Emigra a América del Sur. En una nave mercante llega a Cartagena de Indias (Colombia) y más tarde a Lima, en Perú.  Allí pide el hábito de hermano cooperador, en el Convento de Santa María Magdalena, en 1622, cuando tenía treinta y siete años de edad. Su vida se distingue por una gran pobreza, humildad y caridad, es una persona sencilla y siempre abierta al cambio de vida. Aprende de los acontecimientos y de la lectura de la Palabra de Dios. Su oración es muy profunda: en ella, con la Virgen María y San Juan Evangelista, procura encontrarse permanentemente con Cristo. Es un hermano muy respetuoso de los consensos comunitarios e incansable trabajador.

Fue portero del Convento de Santa María Magdalena durante veinticinco años. Desde ese puesto ejercita una increíble obra de beneficencia material y espiritual con limosnas y con el rosario ofrecido por los pecados propios, por los demás, y en sufragio por las almas del purgatorio. Tuvo también mucho influjo en la ciudad con sus consejos. Aquella portería de la Magdalena se convierte en lugar de comunión y participación de pobres y enfermos. Allí Juan Macías ora con ellos, les imparte catequesis y les ayuda en sus necesidades. Su acción va más allá del recinto conventual. Es capaz de amaestrar un borriquillo que con él pide limosna, y también, más de una vez, sin guía alguna, se dirige a las casas de los necesitados llevándoles alimento. Contemporáneo de San Martín de Porres y Santa Rosa de Lima, es también evangelio viviente del Señor Jesús. Como San Martín, igual sufre con valentía injurias y calumnias por su caridad heroica con los necesitados.

El BURRITO DE JUAN MACÍAS

Fray Juan Macías tenía muchas obligaciones que cumplir en el convento y no siempre le era posible salir por las calles a solicitar ayuda para los pobres. Ordinariamente no le faltaban colaboradores, especialmente entre los jóvenes que frecuentaban la portería del convento. A ellos les encargaba determinados servicios de socorro a las personas que no podían acudir al convento. Pero, la tarea de ir por las calles arreando su burrito, para recoger la limosna, se la reservó para sí. Y es que Fray Juan Macías no pedía solamente cosas, él también daba lo que tenía: catequizaba a quien le brindaba o le negaba ayuda.

Cuando por causas de fuerza mayor no podía salir a su acostumbrado peregrinaje, entonces aparejaba su burrito, y como si estuviera impartiendo órdenes a una persona, le decía a la oreja: "¡Arre, burrito. Primero a la casa de Pedro Jiménez, el carnicero; luego, a la de Andrés Orellana, el panadero; después a la de éste y al de más allá. Si no se llenaran los aparejos, pasas por el mercado. ¡Arre! ¡Arre, burrito!"

El burrito de Fray Juan enfilaba a los lugares indicados, deteniéndose en ellos. Cuando alguien se hacía el remolón o le cerraba las puertas, empezaba a hociquear y rebuznar hasta que le atendieran. En mala hora si en el camino, algún mataperro intentaba robarle lo que llevaba; le despedía a mordiscos y a coces. Así, entre aventuras, el burrito de Fray Juan Macías llegaba al convento con la misión cumplida.

Ciertamente los Santos son hombres nuevos, en quienes Dios cumple su palabra: "señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra." (Génesis 1:28).

UN CURIOSO MILAGRO DE SAN JUAN MACÍAS

¿Cuál es el milagro que el Papa Pablo VI aceptó para declarar Santo, a San Juan Macías, el Hermano portero del convento dominico, Santa María Magdalena de Lima? Es un milagro curioso y simpático por demás. En el tiempo de la posguerra civil española y de la guerra mundial, había mucha hambre en aquel pueblo extremeño, y una comisión de señoras voluntarias llevaban al Hogar asistencial y a la Casa Cural abundancia de arroz, garbanzos y alubias para que al menos el domingo comieran bien todos los pobres. Pero un domingo, por un descuido, no llegaron los alimentos previstos, que incluso a veces ya se tenían guardados en el sábado. Llegado el domingo, la buena cocinera pone al fuego la olla, pero no tiene en las manos más que un puñadito de arroz. ¿Y qué hago ahora?, se dice con angustia la muchacha. Si van a venir los pobres y las señoras que les reparten, y hoy, no hay nada. Era la señorita del mismo pueblo del Beato Juan Macías, y le pide: "Querido Hermano Juan, ayúdame tú, que socorrías tanto a los pobres". El caso es que se coció aquel poquito de arroz y empezó a rebosar la olla. Entonces pasan el arroz que va saliendo a otra olla, y luego a otra, y después a otro recipiente..., y el arroz que no se acaba... ni se detiene de rebosar la olla... Era el mediodía, y los pobres, que venían en largas filas, van comiendo todo lo que quieren, sin que las raciones nunca se acaben. Comían los pobres, y los no pobres también, porque eran muchos los que acudieron a presenciar el caso tan insólito. El Cura Párroco y todas las señoras no salían de su asombro. A las cuatro de la tarde, cuando ya nadie comía más, porque todos estaban más que satisfechos, cesó la olla de rebosar arroz. Ante la gran cantidad de testigos, el Obispado abrió un proceso, se comprobó la verdad, y el Papa aceptó el hecho como verdadero milagro para declarar Santo al querido Hermano Juan Macías.

El "milagro del arroz" o la "multiplicación del arroz", tuvo lugar el 25 de enero de 1949. Fue el milagro central para la canonización del Santo, quien vivió parte de su vida en Lima y se lo considera agente de muchos milagros. La cocinera era la señorita Leandra Rebollo Vázquez. El párroco era, don Luis Zambrano Blanco y la Directora general del Hogar asistencial, la señorita María Gragera Vargas Zúñiga. El prodigio duró cerca de cuatro horas ininterrumpidamente.

EL MILAGRO DE LA VIGA DE MADERA

En el Convento de Santo Domingo de Lima, frente a la Sala Capitular se ve adosado al muro un grueso madero, de unos siete metros de largo, con esta inscripción: "ESTA ES LA VIGA MADRE QUE HIZO CRECER MILAGROSAMENTE EL VENERABLE SIERVO DE DIOS FRAY JUAN MACIAS".

Este madero tiene su historia. El Convento de la Recoleta había hecho construir una sala y llegó el día de techarla. Ya se veía a los carpinteros trabajar afanosamente, tomando medidas por aquí y serruchando maderos por allá.  A la hora de colocar "la viga madre", los carpinteros se encontraron con la sorpresa de haberla cortado más de la cuenta. Como es de suponer, al instante se armó un gran pleito a fuertes voces.

Pero, verdaderamente, la Fe obra maravillas. La disputa iba poniéndose al rojo vivo, cuando justo llegó Fray Juan Macías. En seguida le informan del asunto, y con su acostumbrada afabilidad, les dice: "Por amor a Dios, hermanos, no riñan. No se mortifiquen con palabras duras ¡Vamos! Levanten, y coloquen el madero en su sitio". Efectivamente, le faltaba un buen pedazo. El maestro carpintero reacciona nuevamente, voceando: "este madero ya no sirve".

"Por favor, hermano, le exhorta Fray Juan, ¿dónde está tu confianza en el Señor? Acaso no dijo Jesús: "Si tuvieran un poquito de fe, le dirían a este cerro, levántate de allí y tírate al mar, y el cerro les obedecería? (Mt. 17:20, Mc. 11:23).

Después de un rato de oración, con todos los presentes, les manda nuevamente: "Vamos, otra vez. Levanten el madero y colóquenlo en su sitio." Y se hizo el milagro. Todos quedaron perplejos al comprobar que el madero tenía la medida exacta.

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San Juan Macías murió en Lima el 15 de septiembre de 1645. Su cuerpo se venera en la Basílica del Rosario, también llamada Basílica de Santo Domingo, en Lima, Perú. Fue beatificado por Gregorio XVI en 1813 y canonizado por Pablo VI el 28 de septiembre de 1975.

 

 

 

 

FUENTE DE LA IMAGEN

https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Macías

FUENTES DEL TEXTO

https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Macías

https://www.dominicos.org/grandes-figuras/santos/san-juan-macias

https://www.preguntasantoral.es/2012/09/san-juan-macias/

https://www.riial.org/evangelizacion/126%20San%20Juan%20Macias.pdf

https://decimaterceracuadrillasanmartin.blogspot.cl/2011/09/san-juan-macias-cultos-en-su-honor-2011.html

https://forosdelavirgen.org/4147/el-milagro-del-arroz-de-olivenza-badajoz-espana/