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San Matías, el Apóstol.
Matías (transliteración hebrea: Mattityahu; murió el
año 80
d.C.). Según los Hechos de los Apóstoles, fue
elegido apóstol después de la muerte de Jesús de Nazaret para sustituir a Judas Iscariote tras
su
traición a Jesús y su posterior suicidio. Su
llamado como Apóstol es único, porque su nombramiento
no fue hecho personalmente por Jesús, quien ya
había ascendido al cielo, y además se hizo antes de la
venida del Espíritu Santo sobre la Iglesia primitiva.
(Hechos de los Apóstoles, capítulo 1).
Su
nombre significa "Regalo de
Yahvé" "Regalo de Dios", lo mismo que el de Matatías
y Mateo. Todos ellos derivan de una dicción hebrea a
la que se añade la forma apocopada del nombre de
Yahvé, resultando mattityahu (Matatías),
que a su vez se abrevia de dos maneras: mattay (Mateo)
y mattiyctn (Matías).
A
la muerte de Jesús, y a los pocos días de su
Ascensión, San Pedro reunido en Jerusalén con la comunidad
cristiana (unas 120 personas) explicó que;
según estaba previsto en las Escrituras, uno de los Apóstoles había prevaricado
(Hechos 1:17-25), y que otro había de
reemplazarle: "Sean sus
días pocos, tome otro su oficio" (Salmos 109:8);
por tanto, se necesitaba una elección. Se propusieron dos
nombres: "José, de sobrenombre Barsabás, llamado
Justo, y Matías". Se pronunció una oración dirigida al
Señor para que manifestase su voluntad acerca de la
elección del nuevo Apóstol, lo mismo que antaño con la
elección de los Doce primeros (Marcos 3:13-19),
procedimiento también ya común en
el Antiguo Testamento. Y entonces se dejó la
suerte al destino providencial... Recayó la suerte en
Matías, quien pasó a cubrir
la vacante de Judas.
¿Por qué era necesario nombrar uno para el puesto de
Judas? Cuando Santiago el Mayor murió hacia el año 44
(Hechos 12:2) no se nombró otro en su lugar, ni tampoco Pablo
de Tarso fue nunca considerado su sustituto. Los
"Doce
Apóstoles" elegidos por Jesús lo son para el presente
y para el futuro, cuando "juzguen - como nuevos doce
patriarcas - a las doce tribus de Israel"
(Mateo 19:,28); y por su número,
ellos expresan una plenitud que, en este caso,
representa la plenitud del Pueblo de Dios. Por la
primera razón, Santiago al morir no dejó ninguna
vacante, no terminó su apostolado; mientras que la
traición de Judas y su muerte
sin arrepentimiento eficaz fueron interpretadas como
una deserción, un apartarse
(Hechos 1:25),
un "dejar su lugar desierto"
(Hechos 1:20).
La
necesidad de un nuevo Apóstol nacía no de la muerte de
Judas sino de su deserción. Por esta razón, era
necesario completar el número de "doce".
Del resto de la vida de Matías, existen tradiciones muy variadas,
y a veces hasta contradictorias. Eusebio
cuenta que Matías fue uno de los 72 discípulos del
Señor. Según Nicéforo Calixto, después de haber
predicado el Evangelio en Judea habría llegado hasta
Etiopía y allí habría sido crucificado
(Hist. Ecl., 11,40: PG
145,865).
La Sinopsis de Doroteo cuenta
una historia distinta: "Matías difundió el Evangelio
entre los bárbaros y los caníbales en las regiones
internas de Etiopía, en el puerto de Isso y en la
desembocadura del río Isso, para después morir en
Sebastopol, en donde fue enterrado cerca del Templo
del Sol". Otra tradición cuenta que Matías fue
lapidado en Jerusalén por los hebreos y después
decapitado.
Distintas leyendas se encuentran también en los Hechos
de Andrés y Matías.
Se
dice que las reliquias de Matías, por encargo
de Santa Elena, fueron llevadas a Tréveris, ciudad
en la ribera del río Mosela, en Alemania, ciudad de la que
es Patrón, y donde se venera su tumba en la Abadía
dedicada al Santo. También hay reliquias en Roma
(en Santa María la Mayor), en Padua (en Santa Justina),
en la Iglesia de San Pedro en Lima, Perú. San
Matías es además Patrón de los carniceros y de los arquitectos.
En otros tiempos fue popular en diversas zonas de
Alemania.
Su
fiesta se celebra en la Iglesia latina el 14 de mayo,
en las Baleares y Aragón el 24 de febrero; y en la
iglesia
griega, el 9 de agosto.
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