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Santa Isabel de Hungría
Santa Isabel
de Hungría, nació el 7 de julio de 1207
y murió el 17 de noviembre
de 1231. Su padre
fue el rey Andrés II el Hierosolimitano (1175–1235),
y su madre; Gertrudis de Andechs-Merania (asesinada
en 1213). Isabel
se quedó viuda siendo aún joven, dedicó su riqueza a
los pobres, construyó hospitales. A partir de su
canonización en 1236 se
convirtió en un símbolo de caridad cristiana para toda
Europa, extendiéndose su culto muy rápidamente desde
los territorios germánicos, polacos, húngaros, checos,
hasta los italianos, ibéricos y franceses.
Santa
Isabel creció en la corte húngara junto a sus hermanos,
los príncipes Béla,
Colomán y Andrés. En 1215 su padre
tomó una nueva esposa dos años después del asesinato
de su madre, y nació una única hija, Violante
de Hungría (la posterior
esposa del rey Jaime I de Aragón).
En 1221 Isabel se
casó con el landgrave Luis
de Turingia-Hesse y
según los registros y leyendas, el matrimonio estuvo
caracterizado por amor correspondido y felicidad.
A Luis no le preocupaba demasiado el reparto de su
riqueza entre los pobres, que Isabel solía llevar a
cabo, ya que creía que la labor caritativa de su
esposa le traería una recompensa eterna. Pero
la vida de Isabel cambió radicalmente cuando Luis
murió a causa de una plaga, el 11 de septiembre
de 1227,
en Otranto, Italia. Pocos días después, el 29 de
septiembre, Santa Isabel dio a luz a su hija, la
beata Gertrudis de Altenberg, la cual fue enviada a un
claustro de las monjas Premonstratenses en la ciudad
de Wetzlar, donde fue criada como religiosa y murió a
una edad avanzada como abadesa en el año 1300.
Isabel murió en Marburgo,
debido a agotamiento físico o a una enfermedad, cuando
tenía sólo 24 años de edad. Fue canonizada por
el Papa Gregorio IX en 1235,
hallándose presente en la ceremonia el propio
emperador Federico II Hohenstaufen. La carta papal
puede verse en el "Schatzkammer de
la Deutschordenskirche" en
Viena, Austria. El día de Pentecostés, 28 de mayo de
1235, durante la ceremonia de canonización, se la
llamó "La mujer más Grande de la Edad Media Alemana".
Su cuerpo se colocó sobre un magnífico altar dorado,
que hoy todavía puede visitarse en la Iglesia de
Santa Isabel, en
Marburgo.
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