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Santa Luisa de Marillac
Luisa de Marillac (París, 12 de agosto de 1591 -
† 15 de
marzo de 1660). Fue la cofundadora, junto a Vicente de
Paúl, de las Hijas de la Caridad, congregación de
marcado carácter asistencial. Marillac reformó la
atención que se proporcionaba en los hospitales,
orfanatos, casas de abandonados, asilos, hogares de
adopción, instituciones psiquiátricas y centros de
ayuda en la Francia de su época. Canonizada por
la Iglesia católica, su solemnidad se celebra el 9 de
mayo.
Luisa nació en París, de una familia noble de Auvernia, como
hija natural de Louis I de Marillac, caballero y señor
de Ferrières-in-Brie i de Villiers-Adam. Luisa no
conoció a su madre y su padre murió cuando ella tenía
trece años. No obstante, estuvo bien cuidada y recibió
la educación en el Monasterio Real de Poissy, cerca
de París donde su tía era religiosa Dominica.
En
1604, muerta su tía, Luisa viajó a París, donde será tutor
su tío Michel de Marillac, futuro canciller de
Francia. Luisa aprendió a llevar una casa y entró en
los ambientes de reforma católica de la capital,
frecuentando Las Capuchinas del Foubourg Saint-Honoré.
Pensó ingresar en alguna congregación e hizo voto de
servir a Dios y al prójimo. Pero al no tener una buena
salud, no la aceptaron las Religiosas Capuchinas.
Desolada por esta negativa, Luisa estaba desorientada
sobre el próximo paso en su camino espiritual. Su
familia la convenció de que el matrimonio era la mejor
alternativa y un tío suyo arregló su boda con Antonio
Le Gras, hombre joven y ambicioso que parecía
destinado a grandes logros. Luisa dio el gran paso
hacia el matrimonio en 1613; la pareja tuvo su único
niño en el primer año de matrimonio. Aunque consagrada
a su familia, Luisa seguía todavía anhelando una vida
de servicio a Dios y cumplir su voto privado de
dedicación total a Él. Poco después del nacimiento de
su hijo, su marido, Antonio, contrajo una enfermedad
crónica y finalmente cayó postrado en cama.
En
1625 falleció su marido y Luisa queda libre para cumplir su
deseo de consagrarse a la religión. Escribió sus
propias "Reglas de Vida en el Mundo". En este mismo
año,
Vicente de Paúl se
convirtió en su director espiritual. Durante los ocho
años siguientes se comunicaron a menudo a través de
cartas y reuniones personales.
En 1632, Luisa hizo un retiro para buscar una guía
interna con respecto al próximo paso a dar. Su
intuición profunda la llevó a comprender que había
llegado el tiempo de ir al mundo a ayudar a los pobres
y necesitados, manteniendo una vida espiritual
interior. Luisa se sintió preparada para esta misión y
comunicó estas aspiraciones a Vicente.
Con un grupo de cuatro jóvenes, Luisa comenzó a
prepararlas y a preocuparse de los necesitados y les
enseñó también a desarrollar una vida profunda de
espiritualidad "Amar a los pobres y honrarlos como
honrarían al propio Cristo". Esto fue la Fundación de
las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul.
En
poco tiempo, Luisa de Marillac fundó nuevas
comunidades en treinta ciudades de Francia y Polonia.
Bajo su guía, las Hermanas
aplicaron su servicio incluyendo hospitales,
orfanatos, instituciones para ancianos y enfermos
mentales, prisiones, escuelas...etc.
Continuó
su trabajo con las Hijas de la Caridad hasta casi los
setenta años.
Después de un tiempo de debilidad creciente y poca
salud, Luisa de Marillac murió el 15 de marzo de 1660,
seis meses antes de la muerte de su gran amigo y
guía, Vicente de Paúl. Fue canonizada en 1934 por el
papa Pío
XI y es la Santa patrona de los trabajadores sociales
y cuidadores, proclamada por el papa Juan XXIII en
1960.
Sus reliquias reposan dentro de una figura yacente, al
lado izquierdo del Altar Mayor en la Capilla de la
Casa-Madre de las Hijas de la Caridad, 140 Rue du Bac,
en París.
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