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Santa Mónica
Santa Mónica es famosa por haber sido la madre de
San Agustín y por haber logrado la conversión de
ese hijo. Con su esposo Patricio tuvieron tres hijos:
dos varones y una mujer. Los dos menores fueron su
alegría y consuelo, pero el mayor Agustín, la hizo
sufrir por muchos años.
Santa
Mónica, nació en Tagaste (África) en el año 331, de
familia cristiana. Muy joven, fue dada en matrimonio a
un hombre llamado Patricio, del que tuvo los tres
hijos, entre ellos San Agustín,
cuya conversión le costó muchas lágrimas y oraciones.
Fue un
modelo de madre; alimentó su fe con la oración y la
embelleció con sus virtudes. La Iglesia Católica
venera a Santa Mónica, esposa y viuda. Su hijo San
Agustín, llegó a ser Doctor de la Iglesia. Su
ejemplo como madre y sus oraciones por su hijo fueron
decisivas. El mismo San Agustín escribe en su Obra "Confesiones":
"Ella me engendró sea con su carne para que viniera a
la luz del tiempo, sea con su corazón, para que
naciera a la luz de la eternidad".
De los
tres hijos, Agustín, le dio alegrías por el éxito en
sus estudios, pero mucho más, la hizo sufrir, por su
vida descarriada. Agustín había sido enviado a
proseguir sus estudios en Cartago, y allí cometió
graves pecados. En Cartago, Agustín había abrazado
el "Maniqueísmo", una religión cuyo fundador persa de
nombre Mani, decía ser el último profeta enviado por
Dios. Esto alejó a Agustín de su madre. Entonces
Mónica lo envió al obispo para que lo convenciera de
sus errores, pero el obispo le aconsejó a Mónica que
siguiera rezando por su hijo, diciéndole "no se
perderá el hijo de tantas lágrimas".
A la
edad de 28 años, Agustín acogió la gracia de Dios, se
convirtió al cristianismo y recibió el bautismo.
Mónica se había vuelto a reunir con él, al morir su
esposo Patricio. La madre y el hijo tuvieron seis
meses de paz. En poco tiempo después, Agustín fue
bautizado en la iglesia de San Juan Bautista en Milán.
Sin embargo, África los reclamaba, emprendieron su
viaje, se detuvieron en Cività Vecchia y en Ostia.
Aquí la muerte sorprendió a Mónica, y las páginas más
bellas de las Confesiones de Agustín fueron escritas
como resultado de la emoción que experimentó por la
muerte de su madre.
Santa
Mónica es puesta por la Iglesia como ejemplo de mujer
cristiana, de piedad y bondad probadas, madre abnegada
y preocupada siempre por el bienestar de su familia,
aun bajo las circunstancias más adversas.
En
algunas pinturas, Mónica está vestida con traje de
monja, ya que por costumbre así se vestían en aquel
tiempo las mujeres que se dedicaban a la vida
espiritual, despreciando adornos y vestimentas
vanidosas.
Murió en
el año 387, a los 55 años de edad, en Ostia, una
antigua ciudad de Italia. Sus restos se conservan en
la Iglesia de San Agustín en Campo de Marzio, en Roma.
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