|
Santo Domingo Savio
Doménico, (Domingo en
castellano), nace en San Giovanni da Riva, Reino
de Cerdeña, el 2
de abril de 1842 y
fallece en Mondonio, Reino
de Cerdeña, el 9
de marzo de1857.
Fue un alumno de San Juan Bosco,
en el Oratorio de San
Francisco de Sales, que
se propuso ser Santo y
murió tres semanas antes de cumplir los 15 años de
edad, siendo el Santo no mártir más
joven de la Iglesia católica.
En
1853, a los once años de edad, entra a formar parte
del Oratorio de Don Bosco. Era un alumno fuera de lo
común y expresaba sus deseos de convertirse
en sacerdote. Seis meses luego de ingresado al
Oratorio, escucha un sermón del Padre Bosco acerca de
la austeridad y el sacrificio, donde remarcaba que
cuando uno se siente oprimido por alguna calamidad o
molestia del cuerpo, hay que ofrecérselo a la Virgen.
Éste sería el medio más adecuado para llegar a la más
alta perfección. En ese momento el niño Domingo se
propuso convertirse en Santo.
El 12 de junio de 1954 el papa Pío XII lo canonizó. Su
fiesta se celebra el 6 de mayo.
En
febrero de 1857, tal como lo había predicho Don Bosco, la
salud de Domingo empezó a empeorar. Tuvo fortísimos
ataques de tos que le obligaron a guardar cama durante
semanas. El domingo 1 de marzo fue enviado de vuelta a
la casa de sus padres, en Mondonio. Un médico
diagnosticó que padecía de algún tipo de inflamación
en los pulmones y decidió sangrarlo, según se
acostumbraba en aquella época. Domingo siguió
empeorando.
Los primeros días de marzo de 1857, Domingo recibió
los últimos sacramentos. Al anochecer del lunes 9 de
marzo rogó a su padre que recitara las oraciones por
los agonizantes.
A
las diez de la noche trató de incorporarse y murmuró:
"Adiós, papá. El Padre me dijo una cosa, pero no puedo
recordarla"
Súbitamente su rostro se transfiguró con una sonrisa
de gozo, y exclamó:
¡Estoy viendo cosas maravillosas!
Esas fueron sus últimas palabras...
Fue sepultado el miércoles 11 de marzo de 1857. Sus
restos permanecieron en la Capilla del cementerio de Mondonio.
En 1914 el Obispo de Turín ordenó que los restos
fueran trasladados a Turín. Los campesinos de Mondonio
se negaron a perder a su Santo, y empezaron a turnarse
día y noche para evitar el traslado.
En
octubre de 1914, la Iglesia pidió a las autoridades
civiles de Mondonio que intervinieran. Los huesos de
Domingo Savio fueron trasladados a la Basílica de
María Auxiliadora, en Turín.
|