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Napoleón Bonaparte
Napoleón
Bonaparte fue un militar y emperador de Francia,
conquistador de gran parte del territorio europeo en
los inicios de siglo XIX.
Consolidó e instituyó muchas de las reformas de
la Revolución Francesa.
Asimismo, fue uno de los más grandes militares de
todos los tiempos, conquistó la mayor parte de Europa e
intentó modernizar las naciones en las que gobernó.
A
Napoleón se le juzga como el personaje clave que marcó
el inicio del siglo XIX y la posterior evolución de la
Europa contemporánea.
Sus
soldados lo llamaban "el Pequeño Cabo" (le Petit
Caporal), en tanto que los británicos se referían a él
con el despectivo "Boney" y las monarquías europeas
como el tirano Bonaparte, el Ogro de Ajaccio o
el Usurpador Universal.
Napoleón
Bonaparte nació el 15 de agosto de 1769 en Ajaccio,
ciudad de la isla italiana de Córcega, que poco antes
había sido convertida en territorio francés. Fue hijo
de una familia perteneciente a la nobleza local;
durante su infancia gustaba de pasar el tiempo sólo y
entregado a sus juegos y meditaciones personales. Es
famosa su aversión hacia los franceses, a quienes
consideraba opresores de los corsos, durante sus
primeros días.
Cumplidos los diez años de edad, Napoleón y su hermano
José, se trasladaron a Brienne-le-Château, Francia,
para estudiar en la escuela militar. Tras finalizar
los estudios básicos pasó a la "Ecóle Royale Militaire"
de París, en donde estudió artillería.
Durante
el estallido de la Revolución Francesa en 1789,
Napoleón se encontraba en Córcega, en donde apoyó a la
facción jacobina y fue nombrado comandante segundo de
la Guardia Nacional de Voluntarios de la isla. Junto
con su familia debió refugiarse en Francia hacia junio
de 1793.
Tras
demostrar su determinación y frialdad en los momentos
difíciles, como en el sitio de Tolón, fue nombrado
general de brigada. El triunfo obtenido durante la
defensa de la Convención en las Tullerías en Octubre
de 1795, le dio una gran fama y poder en el nuevo
orden francés.
Bonaparte tomó el mando del Ejército francés en la
campaña militar sobre Italia. El éxito obtenido le
acarreó un gran reconocimiento por parte del ejército
y del estado, impulsándolo a proseguir en sus
ambiciones de conquista. Se hizo de los territorios
holandeses, austriacos y del área del Rin.
Genio
militar, aplicó los conocimientos aprendidos durante
sus lecturas y estudios, al tiempo que implementaba
sus propias tácticas dependiendo del escenario que se
presentara. Sus campañas victoriosas lo convirtieron
en un personaje muy influyente dentro de la política
de Francia, siendo recibido como un héroe conquistador
en su regreso a París. Dominado ya por su ambición
imperialista, ejecutó brutalmente su invasión sobre
Egipto, en donde se enfrentó por primera vez contra
los británicos, antes de asestar un golpe de estado en
Francia a finales de 1799, convirtiéndose en primer
Cónsul de Francia y el hombre más poderoso de la nueva
república. En 1804 se autoproclamó monarca del Primer
Imperio Francés y dio inicio a una serie de campañas
militares que culminarían con la conquista de grandes
territorios en Europa y África, lo que desembocó
inevitablemente en grandes conflictos bélicos con los
otros grandes estados de su tiempo: Rusia y Gran
Bretaña. Una serie de derrotas militares, entre las
que se encuentra la famosa batalla de Waterloo, y la
pérdida del apoyo francés, culminó en su abdicación y
destierro por parte del ejército británico en la isla
de Santa Helena en 1815. Allí murió el 5 de mayo de
1821, presuntamente envenenado con arsénico.
La
influencia de Napoleón sobre Francia puede apreciarse
incluso hoy en día. Los monumentos en su honor se
encuentran en muchos lugares de París; el más señalado
es el Arco del Triunfo, situado en el centro de la
ciudad y construido para conmemorar sus victoriosas
campañas. Su espíritu pervive en la constitución de la
V República y, el Código de Napoleón sigue siendo la
base de la legislación francesa y de otros estados.
También el sistema administrativo como el judicial son
esencialmente los mismos que se instauraron durante su
mandato; igualmente se mantiene el sistema educativo
regulado por el Estado.
Las reformas radicales que aplicó Napoleón en otras
partes de Europa alentaron las sucesivas revoluciones
del siglo XIX de carácter liberal y nacionalista.
El
sarcófago de Napoléon Bonaparte está en el interior
del Palacio Nacional de los Inválidos, en "La
Iglesia del Domo", en París, Francia.
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