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Padre José Kentenich
Josef Kentenich, nació en
Gymnich, Alemania, el 16 de noviembre de 1885, y
murió en la misma Alemania, en Schoenstatt, el 15 de
septiembre de 1968. Fue un sacerdote católico, miembro
de la Sociedad del Apostolado Católico y fundador del
Movimiento Apostólico de Schoenstatt.
Su
carisma es Mariano: La Virgen como la educadora y
Madre de una "nueva persona", que es libre, apostólica
y profundamente unida a Jesús.
En 1894,
en plena infancia, ingresa
al
orfanato de San Vicente, en Oberhausen. Su
madre lo consagra a la Santísima Virgen. José, en ese
momento un niño de ocho años de edad, hace suya muy
conscientemente tal consagración.
En 1904 ingresa
a la Congregación de los Padres Palotinos y realiza en
Limburgo el noviciado y los estudios de teología.
El 8 de
julio de 1910 es
ordenado sacerdote.
Celebró su
primera misa el 10 de julio en la Casa de Misiones de
Limburgo.
En lugar de
ser enviado a África como misionero, al igual que
muchos de los sacerdotes Palotinos,
se desempeña primeramente como docente de Latín en el
Seminario Menor de su comunidad, en Ehrenbreitstein.
Desde 1912 trabaja como director espiritual de los
seminaristas del nuevo Seminario Menor ubicado en
Schoenstatt.
Junto
con algunos alumnos, el 18
de octubre de 1914 arriesga
el primer paso para la fundación del Movimiento de
Schoenstatt. En una pequeña capilla, en Schoenstatt,
sellan una Alianza con la Virgen María, la "Alianza de
Amor". Por ella se le pide a la Santísima Virgen que
se haga particularmente presente allí obrando como
educadora del hombre libre. El Padre Kentenich y los
muchachos confían en que esa capilla se convertirá en
un lugar de peregrinación y de gracias para muchas
personas. A modo de contribución para dicho fin, ellos
ofrecen vivir con radicalidad, fundados en la fe, y
comprometerse con Schoenstatt.

La Congregación Mariana que fundó José
Kentenich
La
visión del inicio fundacional se va haciendo
gradualmente realidad. La capilla de Schoenstatt es
hoy, lugar de origen de un movimiento internacional de
hombres y mujeres, de niños y jóvenes, de familias y
sacerdotes. Entre tanto existen alrededor de 200
Santuarios de Schoenstatt en más de 30 países del
mundo.
Entre
1941 y 1945 el Padre
Kentenich es prisionero de los nacionalsocialistas,
primeramente en la cárcel de Coblenza, y luego en el
campo de concentración de Dachau. También en el campo
de concentración continúa trabajando intrépidamente en
la misión de su vida: proclamar a los hombres el amor
misericordioso de Dios y ayudarlos a ser, con la
asistencia de María, personas de un gran amor. En
medio del infierno de Dachau, gracias al Padre
Kentenich muchos prisioneros experimentaron una gran
cercanía de Dios.

José Kentenich y miembos de la Comunidad
alemana, en 1947.
Entre
1947 y 1948 el Padre
Kentenich inicia sus viajes hacia Sudamérica, África y
los EE.UU., para cultivar contactos internacionales y
ayudar a los schoenstattianos de esos países a
construir el Movimiento.
Avanzó
tanto, la extensión del Movimiento por todo el mundo,
al igual que creció la oposición de algunos sectores
de la Iglesia, hasta el punto de que el Vaticano le
instó a que saliera de Europa. Acata con paz esta
orden y permanece exiliado en Milwaukee, en los
Estados Unidos, durante casi 14 años.
En el
período que va de 1951
a 1965, la
Iglesia separó al Padre Kentenich de su Obra,
asignándole la ciudad de Milwaukee como lugar de
residencia. Las autoridades eclesiásticas competentes
examinan su persona y su fundación. Durante los largos
años de su ausencia de Schoenstatt se pone de
manifiesto la firmeza del amor del Padre Kentenich a
la Iglesia y de su fidelidad a la Obra.
Después de ese
tiempo, el Papa Pablo VI lo declaró libre y pudo
volver a Alemania, donde continuó con su actividad
hasta su muerte.

José Kentenich con el Papa Pablo VI
En la
Nochebuena de 1965 el Padre Kentenich regresa a
Schoenstatt. Contando con ochenta años de edad, en el
tiempo que aún le queda de vida trabaja
ininterrumpidamente en la consolidación interna y
externa del Movimiento de Schoenstatt. A pesar de
todos los compromisos, jornadas, ejercicios, y la gran
cuota diaria de trabajo, su principal preocupación es
siempre el individuo. Su profunda unión a Dios y la
bondad paternal que irradia posibilita a muchos tener
un vislumbre del amor de Dios.
El
Padre Kentenich
muere el 15 de
septiembre de 1968, poco después de haber
celebrado por primera vez la Santa Misa en la iglesia
de la Santísima Trinidad, recientemente edificada
sobre el monte Schoenstatt.
Por
iniciativa de numerosas personas que estuvieron cerca
de él en distintos momentos de su vida, se inició su
proceso de canonización en la diócesis de Tréveris, el
10 de febrero de 1975. Actualmente (al año 2017) es
considerado Siervo de Dios.
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