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Oraciones subiendo la Escalera Santa
Antes
de subir de rodillas por la Escalera Santa, los peregrinos rezan la
siguiente oración:
Inspírame Señor por
los méritos de tu Pasión vivos sentimientos de fe, esperanza y
caridad.
Perdóname mis pecados
y yo, en cambio, dispuesto a enmendarme, subiré esta escalera,
venerando en ella
un recuerdo de tu
sacrificio y una prenda de tu misericordia. Amén.
Posteriormente, subiendo los
28 peldaños, en cada escalón rezan:
1. Por la
angustia que te oprimió al despedirte de tu Madre y de tus
discípulos, ten piedad de mí.
María mi tierna Madre, haz que en mí estén de fijo las llagas del
crucifijo y en mi corazón las grabe.
2.
Señor, por la mortal congoja que te hizo sudar sangre en el huerto,
ten piedad de mí.
3.
Señor, por la amargura que significó para ti la traición de Judas,
ten piedad de mí.
4.
Señor, por la confusión sufrida en las calles de Jerusalén ante los
insultos del pueblo, ten piedad de mí.
5.
Señor, por la mansedumbre que brilló en ti, frente a tus jueces, ten
piedad de mí.
6.
Señor, por los vilipendios sufridos la noche de tu prisión, ten
piedad de mí.
7.
Señor, por tus fatigosas subidas y bajadas por esta escalera, ten
piedad de mí.
8.
Señor, por el silencio con que respondiste a los falsos testigos
ante Pilatos, ten piedad de mí.
9.
Señor, por la humildad con que aceptaste las burlas y el disfraz de
loco ante Herodes, ten piedad de mí.
10. Señor,
por la vergüenza que te embargó al ser desnudado y atado a la
columna, ten piedad de mí.
11. Señor,
por el estrago causado en tu cuerpo por la despiadada flagelación,
ten piedad de mí.
12. Señor,
por los espasmos agudos que te causó la corona de espinas, ten
piedad de mí.
13. Señor,
por las humillaciones soportadas al ser cubierto con el manto de
púrpura y hecho rey de burla,
ten piedad de mí.
14. Señor,
por el dolor que hirió tu alma al ser aclamado reo de muerte por tu
pueblo, ten piedad de mí.
15. Señor,
por la afrenta que te hicieron al posponerte a Barrabás, ten piedad
de mí.
16. Señor,
por la resignación con que abrazaste la cruz y te encaminaste al
Calvario, ten piedad de mí.
17. Señor,
por la aflicción que te agobió en el encuentro con tu Madre, ten
piedad de mí.
18. Señor,
por tu penoso viaje al Calvario cargando la cruz, ten piedad de mí.
19. Señor,
por la desazón que probaste al gustar el vino mezclado con hiel, ten
piedad de mí.
20. Señor,
por el desgarramiento de tu carne ensangrentada al ser brutalmente
desnudado, ten piedad de mi.
21. Señor,
por el fortaleza con que te tendiste en la cruz dejándote clavar en
ella, ten piedad de mí.
22. Señor,
por el infinito amor con que perdonando, rogaste por tus verdugos,
ten piedad de mí.
23. Señor,
por tu liberalidad en prometer el paraíso al buen ladrón y darnos a
María por Madre, ten piedad de mí.
24. Señor,
por la cruel sed que agravó tu agonía en la cruz, ten piedad de mí.
25. Señor,
por el horror experimentado al sentirte abandonado del Padre y
maldecido por los hombres,
ten piedad de mí.
26. Señor,
por el amoroso sacrificio de tu vida para reconciliarme con Dios y
salvarme, ten piedad de mí.
27. Señor,
por tu costado herido de donde nació la Iglesia, nuestra Madre y
Maestro, ten piedad de mí.
28. Señor,
por las lágrimas de tu Madre al estrecharte muerto entre sus brazos
y depositarte en el sepulcro,
ten piedad de mí.
Te adoramos, Oh! Cristo, y te bendecimos, porque por tu santa
cruz redimiste el mundo.
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