Italia - Capilla Sancta Sanctorum - Roma

(La Escalera Santa por la que subió Jesús en el día del Juicio ante Pilatos)

En 1980, "La Escalera Santa" por la que se sube a la Capilla "Sancta Sanctorum" fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco (con el número de identificación 91-002).

La Capilla "Sancta Sanctorum", dedicada en origen a San Lorenzo, está documentada por primera vez a mediados del siglo IV. Empezó a ser llamada así desde que el Papa León IV mandó esculpir estas dos palabras en una caja de ciprés que guardaba algunas de las más valiosas reliquias de la Cristiandad. Como decía una inscripción: "No hay en el mundo un lugar más Santo que éste". El Sancta Sanctorum, custodiaba en el Altar mayor, las Reliquias de Cristo. El Altar conservaba una Cruz de Cristo y otra cruz de oro puro, ambas adornadas con perlas preciosas. Encima del Altar, la imagen "acherotipa" que significa "No hecha por manos humanas", del Salvador, que según la leyenda, había sido traída milagrosamente por mar desde Cosntantinopla a Roma. Se creía que había sido pintada por el Evangelista Lucas y completada por un ángel. En este Altar sólo el Papa podía celebrar la misa u otros oficios divinos.

Esta importante Capilla está situada en un segundo piso, frente a la Basílica de San Juan de Letrán, y se sube a ella por los 28 peldaños de la llamada "Escalera Santa"; la escalera que Jesús subió el día de su juicio de muerte ante Poncio Pilato en Jerusalén. La mandó a traer Santa Helena, la madre de Constantino I, desde el mismo Palacio de Jerusalén. La escalera fue donada al Papa Silvestre I, por el Emperador Constantino y puesta inicialmente en el Patriarchium, la antigua residencia papal de San Juan de Letrán.

En lo alto de la Escalera Santa se encuentra la Capilla “Sancta Sanctorum”, protegida por un macizo enrejado, ante la cual puede orar el peregrino una vez que ha alcanzado el último escalón. Según los historiadores medievales era el santuario más venerado de Roma.

Hasta la época del Renacimiento fue el oratorio privado de los papas y ha quedado como testimonio del antiguo Patriarchium y de la historia del pontificado romano.

Originariamente estuvo dedicada a San Lorenzo, y desde el siglo IX comenzó a llamarse "Sancta Sanctorum" por las numerosas e insignes reliquias que en ella se guardaban. Bajo Esteban III († 772) se encontró la primera referencia a ella en el "Liber Pontificalis" y del año mil en adelante se multiplicaron los testimonios, sobre todo en conexión con la liturgia de la Semana Santa y con la toma de posesión de los papas en Letrán.

Gregorio IV († 844) hizo construir un local privado adjunto a la capilla donde él mismo pudiera retirarse más cómodamente para orar y donde pudieran oficiar los clérigos de la Curia.

Los papas rivalizaron en su conservación y embellecimiento. Entre ellos se distinguieron León III († 816), Inocencio III († 1216) y Honorio III († 1227), pero es esencialmente a Nicolás III († 1280) a quién se debe su actual fisonomía. Durante su pontificado se hicieron los frescos murales atribuidos a las escuelas de Cavallino, Cimabue, etc... y se concluyeron el mosaico sobre el altar mayor y el pavimento de estilo "cosmatesco". La sólida pared de refuerzo de la parte posterior es de la época de Calixto III († 1458).

El Sancta Sanctorum es un edificio compacto; más bien pequeño, sus lados miden unos siete metros. Desde uno de esos lados sale proyectado el Altar. Es de estilo gótico, con una bóveda central en puntas, que se levanta desde las columnas de los ángulos de la sala. En cada una de las 4 paredes se ubica una estrecha ventana ojival, con importantes pinturas murales a sus lados. La estructura general parece tener relación con la Basílica Superior de Asís. El techo que hay sobre el Altar, está decorado con un mosaico finísimo, donde aparece el busto de Cristo en el interior de un círculo sostenido por cuatro ángeles en vuelo, todo contra un fondo de luz resplandeciente.

Las pinturas en la parte superior de la paredes consisten en cuatro pares de escenas, y cada par está dividido por una ventana, y todas buscan glorificar las tradiciones religiosas de Roma y la generosidad del Papa. En esas pinturas se exponen los martirios de Pablo, de Pedro, de San Esteban, San Lorenzo, Santa Inés, el milagro de San Nicolás. Indudable, también, Cristo entronizado...

La imagen del Santísimo Salvador es lo más antiguo y célebre que contiene el Sancta Sanctorum. La llamada "acheropita" (no hecha o pintada por manos de hombre), se conserva sobre el altar, donde también hay una inscripción latina con el texto "NON EST IN TOTO SANCTIOR ORBE LOCUS"  (No existe en todo el mundo más Santo Lugar).

Muchas de las reliquias que la tradición asegura que se han conservado aquí, son altamente improbables en su cierta originalidad, y otras han sido trasladadas en distintos momentos a otros lugares. Son, entre varias reliquias: el Arca de la Alianza, las Tablas de la Ley, las Sandalias de Cristo, un trozo de pan de la última cena servido en ella, el bastón con el que Cristo fue golpeado durante la coronación de espinas, el manto de San Juan Bautista, los propios escalones de la Escalera Santa...

Dentro del complejo que hospeda a la Santa Escalera, igualmente se pueden recorrer la Capilla de San Lorenzo, los Oratorios de San Silvestro y del Santissimo Sacramento, y el Nicho de Terán.

En relación con la Escalera Santa, un pasaje del "Liber Pontificalis" de la época de Sergio II (844-847) y una Bula de Pascual II (1099-1119), son los primeros documentos que se aducen para probar la autenticidad de este importante recuerdo de la Pasión de Cristo. Testimonios confirmados por una serie de innegables datos históricos, permiten afirmar que al menos una parte de la Escalera fue traída realmente desde Jerusalén a Roma.

Consta que estaba situada en el Patriarchium, o conjunto de los palacios lateranenses, anteriormente sede de los papas, y que Sixto V en el año 1589 la hizo colocar delante de la capilla papal, donde luego quedó constituyendo el único edificio actual. Pío IX (1846-1878) procuró su restauración, promovió el culto a la insigne reliquia y construyó el convento contiguo que donó a los padres pasionistas el 24 de febrero de 1853.

Según la historia, la traslación de los 28 peldaños ocurrió de noche. Se cuenta que durante el camino sólo había la luz de las antorchas y el canto de oraciones y salmos. Además, la Escalera Santa se empezó a colocar desde lo alto hasta el bajo para que los obreros no tocaran los peldaños con los pies, sino sólo con las rodillas. Por este motivo, y por veneración, aún hoy en día, los peregrinos siguen subiendo los peldaños con las rodillas.

FUENTES de texto e imágenes al final de esta página.

 

 

21 Imágenes

 

Imagen-1. La Escalera Santa que sube a la Capilla "Sancta Sanctorum". Roma.

 

 

Oraciones subiendo la Escalera Santa

     Antes de subir de rodillas por la Escalera Santa, los peregrinos rezan la siguiente oración:

   Inspírame Señor por los méritos de tu Pasión vivos sentimientos de fe, esperanza y caridad.

   Perdóname mis pecados y yo, en cambio, dispuesto a enmendarme, subiré esta escalera, venerando en ella

   un recuerdo de tu sacrificio y una prenda de tu misericordia. Amén.

     Posteriormente, subiendo los 28 peldaños, en cada escalón rezan:

  1.  Por la angustia que te oprimió al despedirte de tu Madre y de tus discípulos, ten piedad de mí.

       María mi tierna Madre, haz que en mí estén de fijo las llagas del crucifijo y en mi corazón las grabe.

 

  2.   Señor, por la mortal congoja que te hizo sudar sangre en el huerto, ten piedad de mí.

 

  3.   Señor, por la amargura que significó para ti la traición de Judas, ten piedad de mí.

 

  4.   Señor, por la confusión sufrida en las calles de Jerusalén ante los insultos del pueblo, ten piedad de mí.

 

  5.   Señor, por la mansedumbre que brilló en ti, frente a tus jueces, ten piedad de mí.

 

  6.   Señor, por los vilipendios sufridos la noche de tu prisión, ten piedad de mí.

 

  7.   Señor, por tus fatigosas subidas y bajadas por esta escalera, ten piedad de mí.

 

  8.   Señor, por el silencio con que respondiste a los falsos testigos ante Pilatos, ten piedad de mí.

 

  9.   Señor, por la humildad con que aceptaste las burlas y el disfraz de loco ante Herodes, ten piedad de mí.

 

10.   Señor, por la vergüenza que te embargó al ser desnudado y atado a la columna, ten piedad de mí.

 

11.   Señor, por el estrago causado en tu cuerpo por la despiadada flagelación, ten piedad de mí.

 

12.   Señor, por los espasmos agudos que te causó la corona de espinas, ten piedad de mí.

 

13.   Señor, por las humillaciones soportadas al ser cubierto con el manto de púrpura y hecho rey de burla,

         ten  piedad de mí.

 

14.   Señor, por el dolor que hirió tu alma al ser aclamado reo de muerte por tu pueblo, ten piedad de mí.

 

15.   Señor, por la afrenta que te hicieron al posponerte a Barrabás, ten piedad de mí.

 

16.   Señor, por la resignación con que abrazaste la cruz y te encaminaste al Calvario, ten piedad de mí.

 

17.   Señor, por la aflicción que te agobió en el encuentro con tu Madre, ten piedad de mí.

 

18.   Señor, por tu penoso viaje al Calvario cargando la cruz, ten piedad de mí.

 

19.   Señor, por la desazón que probaste al gustar el vino mezclado con hiel, ten piedad de mí.

 

20.   Señor, por el desgarramiento de tu carne ensangrentada al ser brutalmente desnudado, ten piedad de mi.

 

21.   Señor, por el fortaleza con que te tendiste en la cruz dejándote clavar en ella, ten piedad de mí.

 

22.   Señor, por el infinito amor con que perdonando, rogaste por tus verdugos, ten piedad de mí.

 

23.   Señor, por tu liberalidad en prometer el paraíso al buen ladrón y darnos a María por Madre, ten piedad de mí.

 

24.   Señor, por la cruel sed que agravó tu agonía en la cruz, ten piedad de mí.

 

25.   Señor, por el horror experimentado al sentirte abandonado del Padre y maldecido por los hombres,

         ten piedad de mí.

 

26.   Señor, por el amoroso sacrificio de tu vida para reconciliarme con Dios y salvarme, ten piedad de mí.

 

27.   Señor, por tu costado herido de donde nació la Iglesia, nuestra Madre y Maestro, ten piedad de mí.

 

28.   Señor, por las lágrimas de tu Madre al estrecharte muerto entre sus brazos y depositarte en el sepulcro,

         ten piedad de mí.

 

        Te adoramos, Oh!  Cristo, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste el mundo.

 

 

 

 

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Imagen-11. Aberturas revestidas con cristal por donde es posible apreciar

manchas oscuras, supuestamente sangre de las heridas de Cristo.

 

 

Imagen-12. "NON EST IN TOTO SANCTIOR ORBE LOCUS"

   (No existe en todo el mundo más Santo Lugar).

 

 

Imagen-13. "NON EST IN TOTO SANCTIOR ORBE LOCUS"

   (No existe en todo el mundo más Santo Lugar).

 

 

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Imagen-17. Altar con el Santísimo Salvador (acherotipa) del Sancta Sanctorum, en Roma.

 

 

Imagen-18. Santísimo Salvador (acherotipa) del Sancta Sanctorum. Roma.

 

 

Imagen-19. Santísimo Salvador (acherotipa) del Sancta Sanctorum. Roma.

 

 

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Imagen-21. Grabado antiguo original impreso en 1936.

 

 

 

 

 

 

 

 

FUENTES

https://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1080016438/1080016438.PDF

https://urbatorium.blogspot.cl/2015/10/el-santuario-de-los-santuarios-tesoros.html 

https://www.romaperilgiubileo.gov.it/cms/es/dettaglio_ricerca.page;jsessionid=nPdtpPMnpFQRPvmpEBtRokKF?contentId=PAG8351

https://es.wikipedia.org/wiki/Sancta_Sanctorum

https://es.arautos.org/view/show/14323-especial-semana-santa

https://ec.aciprensa.com/wiki/Scala_Sancta

https://www.cubademocraciayvida.org/web/print.asp?artID=747