|
Santa Juliana de Monte Cornillon
El alma que preparó la
Fiesta del Corpus
Christi
Dedicó gran parte de su vida a promover la devoción
del Corpus Christi, cuya fiesta se estableció en 1264,
a los 9 años de su muerte, por el papa Urbano IV.
Fue una monja, nacida en Retinnes, cerca de Liège, Bélgica, en
el año 1193; murió en Fosses (Francia) el 5 de abril de 1258.
A
la edad de cinco años perdió a sus padres y fue
ingresada en el Convento de Mont-Cornillon, cerca de
Liège. Hizo rápidos progresos, y leyó con placer los
escritos de San Agustín y San Bernardo. También
cultivó un ardiente amor por la Santísima Virgen, la
Sagrada Pasión, y especialmente el Santísimo
Sacramento. (Mont Cornillon está situado en la región
Rhone-Alpes en Francia).
En
el año 1206 recibió el velo y se dedicó a los enfermos en el
hospital a cargo del convento.
Desde muy temprano empleó toda su energía para
introducir la fiesta del Corpus Christi. Este deseo se
dice haberse intensificado por una visión que ella
tuvo de la Iglesia bajo la apariencia de luna llena
con una mancha negra, que significaba la ausencia de
esta solemnidad. Ella comunicó esta visión a Roberto
de Thorete, el entonces obispo de Liège, también al
docto Dominico Hugh, más tarde cardenal legado de los
Países Bajos; a Jacques Pantaleón, en ese tiempo
archidiácono de Liège, después obispo de Verdun,
Patriarca de Jerusalén, y finalmente, al Papa Urbano IV.
El
obispo Roberto se impresionó favorablemente y como en
ese tiempo los obispos tenían el derecho de ordenar
fiestas para sus Diócesis, invocó un sínodo en 1246 y
ordenó que la celebración se tuviera el año entrante;
también el Papa ordenó, que un monje de nombre Juan
debía escribir el oficio para esa ocasión.
En
1230 fue elegida Superiora por el voto unánime de la
Comunidad. Pero pronto Dios le envió pruebas difíciles.
Su convento estaba bajo la supervisión de un Superior
general, Roger, un hombre de hábitos viciosos y
escandalosos; él aseguró esta posición en 1233
mediante intrigas y sobornos.
Disgustado por las virtudes y la piedad de Juliana, y
mucho más por sus súplicas y reproches, incitó a la
multitud contra ella.
Ella escapó a la celda de la beata Eva de Liège, y luego
a una casa que le fue dada por John, un canónigo de
Lausana.
Reivindicada en las cortes mediante la influencia de
Roberto de Thorete, Obispo de Liège, ella fue
restaurada a su posición en la Comunidad, y Roger fue
desposeído.
Pero en 1247 Roger estaba otra vez en el poder, y
consiguió de nuevo expulsar a la beata. Juliana
encontró refugio en Namur y después en Fosses, donde
pasó los últimos años de su vida en reclusión.
Por petición propia fue enterrada en Villers
(Bélgica). Después de su muerte, un número de milagros
ocurrieron por su intercesión (Acta SS., April, I, 435
sq.). En 1869 el papa Pío IX confirmó el culto y permitió el
oficio y Misa en su honor.
Fecha de canonización: Culto
confirmado en el año 1869 por el Papa Pío IX.
También es conocida
como: Juliana de Liège.
Sus restos mortales permanecen en la
Abadía de Villers, un antiguo
monasterio cisterciense situado junto a la ciudad de Villers-la-Ville en
la provincia del Brabante Valón (Bélgica).
|